Maristak diseña puentes para «comunicar historias»

El jurado examina los puentes diseñados ayer por el alumnado de Maristak. /  N. CAYADO
El jurado examina los puentes diseñados ayer por el alumnado de Maristak. / N. CAYADO

El alumnado del centro durangués arrancó ayer el curso con el reto de tejer estructuras con el conflicto del 'Open Arms' como punto de partida

NAHIKARI CAYADODURANGO.

«Nos ha costado mucho hacer el puente, pero ha sido muy divertido. Nos ha servido para romper el hielo y conocer a los compañeros de clase», comentaban Asier Colín y Gorka Ortuzar en el patio del colegio Maristak, de Durango. La jornada de ayer era, para ambos, la primera en su nuevo centro. Los dos estudiantes de Ciclo Superior de Robótica contemplaban el puente que habían fabricado junto a sus compañeros a la espera de que los jueces les diesen el visto bueno.

Se trataba del proyecto 'Construyendo puentes empáticos', iniciativa que, mediante una clase práctica, aplica el sistema en el que el alumnado trabajará todo el año. «El de hoy es el Reto Cero, un paso al frente que hará que los alumnos trabajen en grupo y aprendan a cómo hacerlo. Para nosotros es un punto muy importante», aclaraba el director del centro, Daniel Irazola.

De esta manera, la vuelta al cole no fue tan dura para los 560 alumnos del centro durangués. La divertida dinámica que provocó que los alumnos colaborasen en un ambiente en el que reinaba el compañerismo. «Nuestro grupo no ha sido capaz de hacer el puente, así que al final lo hemos hecho toda la clase juntos», confesaban alumnos de segundo de bachiller.

En Maristak llevan más de una década utilizando esta metodología, que aseguran «funciona «muy bien». Este año la iniciativa ha cosnistio en construir un puente social, de manera que el alumando consiguiese unir a las personas y sociedades del mundo teniendo presente el conflicto del 'Open Arms' como punto de salida. «Nuestra estrategia no es solo dotarles de conocimientos técnicos, sino formar personas que creen puentes que comuniquen historias, que sean capaces de poder conseguir una sociedad mejor», señalaban desde el centro.

La prueba de fuego

Depresores de madera, pajitas, gomas elásticas y una cuerda de cinco metros de longitud fueron suficientes para que el alumnado diese ayer rienda suelta a su imaginación. Se presentaron un total de 25 puentes, algunos más elaborados que otros. «El nuestro no tiene mucha forma, no es nada fácil sin pegamento», admitían varios participantes.

El jurado analizó cada estructura y las sometío a la prueba de fuego, la de soportar el peso de varios libros. «Nuestro puente se ha caído en cuanto han puesto el primer libro, pero no pasa nada», resaltaban dos alumnas de primero de bachiller. Finalmente fueron las clases de segundo de bachillerato científico en euskera, el segundo ciclo superior de informática, el segundo ciclo medio de mecánicos y el primero de FP básica de mecánicos quienes se impusieron en el certamen.

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