'Nas' y 'Laga', la mejor medicina

Mayores de la residencia de Amorebieta-Etxano interactúan con 'Nas' y 'Laga' durante una de las sesiones que disfrutan al mes. / N. CAYADO
Mayores de la residencia de Amorebieta-Etxano interactúan con 'Nas' y 'Laga' durante una de las sesiones que disfrutan al mes. / N. CAYADO

La residencia de Amorebieta-Etxano desarrolla actividades de ocio con animales, que mejoran las emociones de las personas

NAHIKARI CAYADOAMOREBIETA-ETXANO.

«Por la mañana se levantan y les duele todo, por la tarde sonríen y se atreven a jugar y lanzar aros». Hay pocas cosas que 'Nas' y 'Laga' no pueden conseguir. Estos perros de raza border Collie y pastor australiano, respectivamente, son un gran estimulador de las personas mayores de la residencia foral IMQ Igurco José María Azkuna, en Amorebieta-Etxano.

'Nas' y 'Laga' se han convertido en su mejor medicina, consiguiendo importantes mejoras en el plano físico, social, emocional o cognitivo. Ziortza Villegas, técnica de animación sociocultural, asegura que la terapia con perros les ayuda, entre otras cosas, «a no sentirse solos, a relacionarse y, por tanto, disminuir el riesgo de que sufran un cuadro depresivo».

Durante el desarrollo de una de las sesiones, EL CORREO pudo constatar que el contacto directo con los perros es una «tremenda motivación» en las personas mayores, a las que anima a interrelacionarse y compartir sentimientos. «Es una liberación esta actividad», admitía Asun Santos. «Los perros son muy nobles, es muy divertido jugar con ellos. Además, nos da un motivo para hablar», añade esta residente.

El proyecto ha tenido también una gran aceptación por parte de los familiares. «Es la primera vez que venimos a ver a nuestra madre en esta sesión y estamos verdaderamente encantados», confiesan Mari Carmen y Ángel Sanz mientras ven cómo su madre, de 92 años, cepilla el pelo a 'Laga'. «A ella le encantan los perros, siempre ha tenido uno y poder verla así, disfrutando de esta manera,es muy gratificante», revelan.

«¡Ven aquí bonito!», «déjame la galleta para que le dé de comer» o «¡a ver si tengo mejor puntería que ellos!», repiten de manera constante a lo largo de las sesiones. «Su nivel de ansiedad disminuye y están mucho más contentos», asegura la psicóloga del centro. El fisioterapueta Asier López agrega que con ellas «se olvidan del dolor y de sus limitaciones, algo que no se consigue con otro tipo de actividades programadas».

«Sonrisas»

'Nas' y 'Laga se acercan, poco a poco, a cada una de las personas que forman el grupo para que los acaricien. Mientras tanto, la zornotzarra Maider Arego saca una serie de objetos, como aros, un cono, pelotas, una canasta, galletitas e incluso un cepillo para utilizarlos a lo largo de la sesión. Cada persona tiene oportunidad de participar de forma activa, lo que hace que estén muy distraídas. Los peinan, los acarician, les dan de comer y juegan con ellos durante unos 40 minutos dos o tres veces al mes. «Ver como se les olvida todo y se les llena la cara de sonrisas es brutal», resalta la educadora canina y social Maider Arego.

Adapta las sesiones dependiendo el deterioro cognitivo de cada grupo. Por una parte, se encuentran los pacientes autónomos, donde el ocio con los animales se convierte en algo lúdico. En el caso de las personas que presentan un deterioro funcional y cognitivo moderado, «muestran síntomas como apatía, agitación. Reaccionan y empiezan a interactuar, en la medida de sus posibilidades, con el perro», apunta Villegas.

En el grupo con un deterioro severo, donde su capacidad de interacción es muy limitada, se ha comprobado que la mera presencia de los perros les estimula de manera positiva».

Una actividad que no solo alegra las caras sino también los corazones. Es un hecho que la vida de las personas residentes en IMQ Igurco José María Azkuna ha mejorado a lo largo de estas cuatro sesiones. «Siempre están preguntando cuándo vendrán los perros, y cuando llegan, la felicidad se extrapola a todas las plantas de la residencia», matizan desde el centro foral de Amorebieta-Etxano.