El Gobierno vasco prosigue la investigación por los gases contaminantes en Durango

A pesar de que no superan los límites, se instalarán dos unidades móviles en Tabira y Arriandi

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Después de seis meses de espera, el informe elaborado por el Gobierno vasco sobre la calidad del aire en Durango hecho público ayer por el ejecutivo local da una de cal y otra de arena. El aire que se respira no solo es bueno, sino que ha mejorado en los últimos años y el olor de la empresa papelera Smurfit se ha reducido gracias a un nuevo sistema de depuración puesto en marcha en abril a petición de Medio Ambiente. Pero sigue sin conocerse el origen de los gases contaminantes que sitúan a Durango como una de las zonas de Euskadi con peores niveles, eso sí, sin superar los límites establecidos por la ley.

Según el estudio de compuestos orgánicos volátiles en el que participan catedráticos expertos en química de la UPV, no se trata de una sola fuente. Las pinturas, barnices, aromatizantes del aire, lacas, tintas de impresión, adhesivos, pesticidas, cosméticos o productos de limpieza generan compuestos orgánicos volátiles, unos hidrocarburos que se presentan en estado gaseoso a temperatura ambiente. La atmósfera oxida estos compuestos, emitidos por productos habituales en el hogar, y a través de una cascada de reacciones químicas se acaban integrando en partículas en suspensión de menos de 2,5 millonésimas de metro. Estas partículas diminutas entran hasta la parte más profunda de los pulmones y pueden generar enfermedades respiratorias.

En los 172 compuestos orgánicos volátiles analizados en Durango durante los últimos seis meses, se han detectado «valores superiores a otras zonas de Euskadi pero bajo los niveles establecidos» por ley. «Aun así, se está intentando localizar las fuentes que más puedan contribuir a las emisiones e implantar las medidas correctoras», apuntaron ayer fuentes municipales. Entre las medidas previstas, el Gobierno vasco instalará durante un mes otras dos unidades móviles dotadas de laboratorio en el barrio Tabira de Durango y en el iurretarra de Arriandi, para estudiar los niveles como así hace la emplazada en San Roke. «De esta manera se pretende delimitar una área triangular que abarque gran parte de la zona que se considera más afectada».

Además, se está recabando y analizando información sobre las actividades industriales «potencialmente susceptibles de aportar este tipo de gases y benceno en la atmósfera» de Durango. Para ello se solicitará a las empresas afectadas que elaboren sus propios planes de acción para la minimización de compuestos orgánicos y benceno de sus emisiones.

El informe sostiene que la evolución de los niveles de partículas analizados en los últimos tres años en la cabina fija ubicada en San Roke ha sido positiva. «Sus valores están dentro de los límites establecidos y se ve una mejora continua año a año», apuntan. Es más, el pasado año las partículas en suspensión PM10 y PM2.5 -nocivas para la salud-alcanzaron los valores guía de referencia de la OMS. Las partículas de diámetro aerodinámico de 10 micrómetros (PM10) suelen llegar más allá de la garganta y provocar síntomas de rinitis, tos, aumento de expectoración y flemas, mientras que las más finas, PM2,5, son más tóxicas, pues su origen principal es antropogénico, procedente de los humos de los vehículos diésel. Pueden permanecer suspendidas en el aire semanas y llegar hasta los

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