Futuro en el 'aire' para Garbi tras entrar en concurso de acreedores

Protesta de la plantilla por uno de los accidentes laborales registrados el año pasado. / E. C.
Protesta de la plantilla por uno de los accidentes laborales registrados el año pasado. / E. C.

Un año después de que la fundición de Abadiño, que emplea a 140 personas, fuera presentada como un modelo de fabricación inteligente en Bizkaia

MANUELA DÍAZ ABADIÑO.

El futuro de la empresa de Fundiciones Garbi, ubicada en Abadiño, está en el «aire». Así lo manifestaron desde LAB después de dar a conocer que la planta de fundición, en la que trabajan 140 persons, entra en suspensión de pagos. La noticia llega justo un año después de que el responsable del área foral de Desarrollo Económico y Territorial, Imanol Pradales, visitara la planta como modelo de automatización y digitalización y presentada como la 'fábrica del futuro'. Una vía que les permitió ampliar la plantilla y facturación.

Pese a este futuro halagüeño, la fundición presentó un concurso voluntario de acreedores, alegando causas organizativas y económicas, el 30 de octubre. La sentencia del Juzgado Mercantil número 1 de Bilbao nombra administrador concursal a Grupo Sindicatura. La fundición abadiñarra dispone de un activo patrimonial de 25 millones de euros -según el último balance disponible- y 15 millones de deuda.

La empresa atraviesa, según informa LAB, una crisis desde hace dos años. Durante ese tiempo ha sufrido dos accidentes, con sendas amputaciones de brazos de los trabajadores, tres incendios en menos de un mes, un intento de ERE y, ahora, un concurso de acreedores. El pasado año, en apenas un intervalo de dos meses, dos operarios de 31 y 47 años sufrían la amputación de una de las extremidades superiores. Los dos trabajaban en el turno de noche, aunque en distintas secciones de las instalaciones.

«Momentos duros»

LAB, que junto a CC OO conforman el comité de empresa, denunció entonces ante la Inspección de Trabajo que en la fundición no se cumplían «las medidas de seguridad, pero la dirección ha hecho caso omiso». Una denuncia en la que también pusieron sobre la mesa los incendios producidos.

La denuncia llegaba pese a que la empresa llevaba desde 2009 trabajando, con el apoyo de la Diputacicón dentro de los programas Industria 4.0 y 3i, en el camino de lo que han llamado la «fábrica del futuro». A través de las nuevas tecnologías aplicadas a la producción que permitieron automatizar toda la planta, se buscaba conseguir 'riesgo humano cero', además de ampliar la plantilla, que pasó en plena crisis de 110 a 145 personas, y la facturación, que llegó a alcanzar los 27 millones anuales, de los 14 millones anteriores a la recesión. Este cambio y modelo para incrementar la eficacia y productividad, en un sector tan complejo como la fundición, se convertía en referente vasco.

Pese a esta apuesta y miras a futuro, parece que la planta se ha metido en un agujero del que no puede salir, acumulando una deuda de 15 millones que le ha obligado a entrar en concurso de acreedores. «Han sido momentos duros para la plantilla, que ve un futuro incierto», explicaron desde LAB. «La empresa afirma que su intención es seguir con la actividad, y el tiempo dirá si esto es así, ya que ésta sería la mejor solución para todos», explicaron desde LAB. Desde el sindicato mayoritario aseguraron que el comité aunará esfuerzos para defender los «empleos y condiciones laborales».

 

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