«No tienen nada pero se endeudan para darte todo cuando vas a verles»

Los menores saharauis fueron recibidos ayer en el Consistorio de Durango. / Y. RUIZ
Los menores saharauis fueron recibidos ayer en el Consistorio de Durango. / Y. RUIZ

Asegura una de las cuatro familias que acogen este verano a menores saharauis, que ayer fueron recibidos en el Ayuntamiento durangués

YOLANDA RUIZDURANGO.

La abadiñarra Aizpea Berrizbeitia es una de las cuatro familias que acogen hasta el 24 de agosto a menores de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf que se acercan de la mano de la asociación Río de Oro. Ella, su pareja y su hija June vuelven a compartir su hogar con Nuna. Este verano, sin embargo, será el último que lo hacen al cumplirse los tres años que recoge el proyecto. Pero seguirán unidos con la familia de esta pequeña de 13 años, brindándole ayuda humanitaria. «Te aseguras de que al menos comen bien durante el año. El padre de Nuna tiene que mantener con 12 euros al mes a cuatro hijos y a su esposa», detalla esta profesora que reside en el popular barrio de Matiena.

En la mañana de ayer se acercó hasta el Ayuntamiento de Durango, donde tuvo lugar la recepción por parte de la Corporación, que agasajó a una quincena de menores que acuden con Río de Oro. Once de ellos con diversidad funcional se alojan en la casa cural de Izurtza, mientras que el resto conviven con familias. Acudieron también trece de la quince que la asociación Hamadako Izarrak da cobijo en el albergue de Axpe.

La nueva Corporación agasajó también a los tres monitores que acompañan al colectivo con diversidad funcional, así como a los más de cien voluntarios que se encargan de atender tanto el campamento de Izurtza como el de Atxondo. «Es preciso poner en valor el trabajo que desarrolla el voluntariado, que cada vez hay menos», alabó la alcaldesa, Ima Garrastatxu.

«Intercambio»

En el acto de bienvenida, presidido por la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática en el salón de plenos, Garrastatxu agradeció la presencia del colectivo procedente de los campos de refugiados saharuis en la provincia de Tinduf al suroeste de Argelia. «Aprovecharemos todo lo que tenéis porque se trata de un intercambio entre dos culturas y entre dos países», expresó la regidora en una breve alocución, a la que siguió la entrega de obsequios y un lunch en los soportales de la Casa Consistorial.

El agradecimiento fue recíproco. «Río de Oro hace más cosas por ellos en los campamentos que sus familias», manifestaba Mohamed Lamin, chófer del autobús de la escuela de discapacitados que se acerca a esta comarca por segundo año. A sus 31 años, este monitor se defiende en castellano, idioma que se estudia en Tinduf, al igual que Mariam Mohamed, la fisio del centro.

La estancia de Nuna ayuda a Aizpea y a su hija June a «valorar hasta el aire que respiramos. Ellos no tienen nada pero se endeudan para darte todo cuando vas a verles a Tinduf», detalla en relación a las visitas que acostumbran a realizar en diciembre.

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