Elorrio detecta que inmigrantes y personas autóctonas mantienen una escasa relación

Participantes en los actos que se desarrollaron en el Arriola para presentar el diagnóstico sobre las diferentes culturas de Elorrio. / AYTO.
Participantes en los actos que se desarrollaron en el Arriola para presentar el diagnóstico sobre las diferentes culturas de Elorrio. / AYTO.

Un diagnóstico elaborado por el Ayuntamiento hace hincapié en la necesidad de «distribuir equitativamente la riqueza social» para facilitar la integración

NAHIKARI CAYADO ELORRIO.

«Hay poco contacto directo» entre las personas autóctonas y las inmigrantes que han fijado su residencia en Elorrio. El diagnóstico que ha elaborado el Ayuntamiento de la villa, tras dos años de trabajo para dar voz a las personas llegadas de otros países o a quienes hace años que se acercaron a la localidad procedentes de otros puntos de la geografía española, revela que, si bien el trato es respetuoso, «no se les facilita la integración, porque las relaciones cercanas están muy arraigadas. Hacemos nuestra vida y nos relacionamos con nuestras amistades».

Es por ello que se considera necesario que se desarrollen programas específicos de educación y ayudas. «Tenemos que distribuir equitativamente la riqueza social, porque somos iguales y tenemos los mismos derechos independientemente del color de nuestra piel y el lugar de nacimiento», constata el diagnóstico que se dio a conocer la semana pasada en el Arriola.

En este sentido, se insiste en que pese a que el municipio ofrezca subvenciones y ayudas para conseguir una vivienda o un trabajo, es preciso ayudar a las personas inmigrantes en su desarrollo personal,en sus sentimientos, deseos o gustos. Ante esa situación, desde el Ayuntamiento advierte que se requieren respepuestas colectivas. «Todas las personas debemos tener una actitud responsable y transformadora», advierte el diagnóstico.

En el acto del Arriola se puso el acento también al idioma como una de las variables más importantes en el «poco contacto directo». El hecho de que el euskera sea la lengua que se utiliza en las relaciones cotidianas entre la población de Elorrio, mientras el castellano se emplea en las relaciones formales, debería conllevar que se ofrezcan clases gratuitas de ambos idiomas a las personas de otros países que optan por fijar su residencia en la villa.

Mujeres sin vida social

Entre la música, el teatro y las distintas disciplinas culturales en las que se sumergió el acto, también hubo hueco para profundizar en el empleo. Indicaron que en la actualidad no hay oferta de trabajo acorde a la capacitación laboral de los inmigrantes, siendo el trabajo un lugar idóneo para relacionarse. «Los empleos deben ser reglados en el mercado laboral oficial. Si se les subcontrata sin seguridad social o sin derechos laborales, nunca habrá igualdad real», señalaron.

Sin embargo, cuando el trabajo se realiza en el hogar, como es el caso de las mujeres en la mayoría de los casos, lamentablemente no hay vida social. Las que se quedan en casa solo generan relaciones cuando van a la escuela a recoger a sus hijas e hijos o mientras están en el parque. Y no suelen ser relaciones amistosas, sino más bien superficiales y sin confianza. El diagnóstico constata que les resulta difícil encontrar un trabajo remunerado porque muchas no tienen suficiente capacitación profesional. Así pues, la mayoría de ellas son empleadas de hogar, limpiadoras o cuidadoras. Por esa razón, se aboga por ofrecerles una buena formación profesional para enfrentarse a la exclusión que comporta la explotación laboral que sufren.

Si hay un grupo que brilla por su tolerancia, es sin duda la del mundo infantil. Para ellos son totalmente irrelevantes las etnias, las tierras de origen, el color de la piel o las costumbres de casa. Les unen sus intereses comunes como jugar o aprender. Al llegar a la adolescencia, en cambio, no hay jóvenes inmigrantes en las cuadrillas, salvo excepciones. Por lo tanto, aunque en un principio exista una convivencia armoniosa, esta se interrumpe al interrelacionar en espacios de tiempo libre.

El estudio tampoco se olvida de las personas jubiladas y plantea si no sería más eficaz aunar fuerzas y capacidades y buscar la inclusión, en lugar de tener dos comunidades y dos asociaciones de jubilados, tal y como ocurre en la actualidad.

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