Ecuatorianos de Virgen del Cisne logran que la procesión del Silencio alce el vuelo

Ecuatorianos de Virgen del Cisne portarán el paso de la Dolorosa, que se exhibe hoy y mañana en las Carmelitas. / E. C.
Ecuatorianos de Virgen del Cisne portarán el paso de la Dolorosa, que se exhibe hoy y mañana en las Carmelitas. / E. C.

La cofradía de la Vera Cruz abre hoy y mañana las puertas del que fuera convento de las Carmelitas para exhibir los ocho pasos que desfilarán el viernes

DURANGO.

El sentimiento latino mantiene viva la procesión del Silencio en Durango. La asociación Virgen del Cisne, creada por ecuatorianos afincados desde hace cerca de dos décadas en la villa, se ha convertido en una pieza clave para que el viernes desfilen los pasos que organiza la cofradía de la Vera Cruz. Desde hace varios años se encargan de sacar a hombros el de 'La Dolorosa'.

Darwin Torres ya participaba en su tierra natal en las procesiones, así que cuando llegó a Durango no se lo pensó dos veces y se puso en contacto con la Vera Cruz. Ese mismo año ya era costalero. «Fue impresionante, las luces, la gente», recuerda. Entonces, junto a los ocho pasos que recorrían las calles, el padre Vicente Zavala acompañaba a los fieles con oraciones. «Era una procesión elegante», recuerda, al tiempo que lamenta el declive que en estas casi dos décadas ha sufrido el desfile de Semana Santa. «Cada vez hay menos gente y eso se nota a todos los niveles». Pese a todo, esta tendencia laicista no ha reducido ni un ápice su fe y su familia, junto a los Vivancos, ha ido incorporando anderos desde entonces. A ellos se han sumado los Camachos y los Cuevas. «Se vive con menos intensidad que en nuestro país, pero somos devotos y nos alegra seguir con la cultura de aquí», añade Alexandra Rueda.

«Cada año nos encontramos con falta de gente, que es la base principal para sacar los pasos», reconoce Victoriano Pérez, vicepresidente de la cofradía fundada en 1.435. Esta es la razón de que de los doce que atesora, solo sacará ocho. Y tan solo cuatro podrán vibrar con el vaivén de los costaleros. «Sin voluntarios va perdiendo la magia, la solemnidad que aporta ir acompasada no la puede ofrecer un carro», asegura Victoriano.

Pasos sin anderos ni carros

'El Santo Entierro', que desde que Zavala recuperó la tradición en los años 80 tirando de los centros regionales, ha estado a cargo del Palentino. De los catorce costaleros que requiere, tan solo hoy cuenta con cinco socios. Los otros siete son voluntarios, en su mayoría extranjeros. La participación del centro Extremeño es casi testimonial. Solo tres jóvenes con raíces extremeñas mantienen la tradición de portar a hombros a La Dolorosa, de la que se encarga la asociación ecuatoriana Virgen del Cisne. Mientras que La Piedad es portada por nigerianos, senegales, ecuatorianos y bolivianos. Dos pasos que requieren de 38 anderos.

Por último, en el caso de La Verónica, seis de los 18 costaleros necesarios para levantar la pieza de más de 300 kilos son del Centro Andaluz. Y tiradas por carros a motor desfilarán El Cristo de la Agonía, que descansa en Santa Ana, así como La Oración del Huerto o el Nazareno. Al contar solo con tres carros, quedarían sin salir La Coronación de Espinas, conocida popularmente por 'Los borregos' y que es la más pesada, San Juan, el Calvario y la Última Cena, a menos que se presenten personas voluntarias.

Alrededor de 120 personas viven con devoción la procesión y mantienen uno de los actos con más antigüedad de la Semana Santa duranguesa y que no tiene nada que envidar a la de Bilbao o a otras muchas de Castilla. Una treintena de personas trabaja en la iglesia del que fuera el convento de las Carmellitas en el montaje y preparación del desfile de pasos que partirá el viernes a las 22.00 horas de Intxaurrondo.

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