Durango encarga un estudio para revitalizar el mercado de abastos

Una docena de puestos han bajado la persiana en la plaza de abastos de Durango. / N. CAYADO
Una docena de puestos han bajado la persiana en la plaza de abastos de Durango. / N. CAYADO

Baserritarras y comerciantes critican el abandono de las instalaciones por parte de las instituciones

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El Ayuntamiento de Durango acaba de invertir 15.000 euros para la redacción de un proyecto de rehabilitación del mercado de abastos de la localidad. «Se trata de ver que se puede hacer, si el edificio resistiría a unas obras que permitan revitalizar y dar una vuelta a las instalaciones», apuntó la alcaldesa de la villa, Aitziber Irigoras.

«La idea es ofrecer la posibilidad a los baserritarras de estar en el mercado de abastos y atraer una clientela diaria, para ello hay que dar una vuelta al formato que tenemos en estos momentos», manifestó la teniente de alcaldesa, Pilar Ríos.

Una iniciativa que ha gustado tanto a comerciantes como a baserritarras, aunque con cierto escepticismo, que ven languidecer un espacio que recuerdan ha sido seña de identidad de la villa duranguesa e incluso de la comarca.

En representación del mercado de baserritarras, Román Bengoa asegura que «a este ritmo, en media decena de años, el mercado de Durango desaparecerá». Su vaticinio no es para nada tremendista. La plaza de abastos, uno de los iconos más antiguos de la villa que data de tiempos de Primo de Rivera, decae con apenas ocho puestos de venta abiertos frente a la docena que ha echado el cierre. Al mismo tiempo, los baserritarras que venden sus productos las mañanas de los sábados son cuatro veces menos que hace dos décadas y la venta sigue cayendo en picado.

«El Ayuntamiento de Durango se ha olvidado de que existe la plaza del mercado», lamenta Bengoa. Es por ello que sendos colectivos han comenzado a reunirse con el objetivo de plantear un revulsivo que atraiga ala clientela y revitalice una tradición de peso en la villa.

«Es una vergúenza»

Pese a que el Ayuntamiento ha destinado una partida para redactar un estudio que revitalice el mercado, aseguran desconocer la iniciativa. «Esperemos que no quede en saco roto como el informe que redactaron hace dos décadas o como la ordenanza reguladora de la plaza del mercada que se aprobó hace cuatro años y todavía no se ha puesto en marcha», lamentaron.

Tampoco se llegó a levantar, «por motivos técnicos», un puesto fijo para los baserritarras en el mercado de abastos fruto de un convenio entre la Mancomunidad de Durango y la asociación de comerciantes Dendak Bai firmado hace cuatro años y que contaba con una subvención de 15.000 euros.

Bengoa aseguró que el actual estado del mercado, «catalogado y que bien podría incluirse en una ruta histórica, es una vergüenza». Las pintadas y fotografías de una vieja exposición que se desmoronan no acompañan. «Se ha ido abandonando poco a poco», critica. En su mente figura la renovación que ha sufrido en el último año el mercado de abastos de Azpeitia, que ha incorporado una tienda de productos locales y un obrador en el que se cocinan productos puestos a la venta en las instalaciones. Una tendencia que marca la revitalización exitosa de diversos mercados en las grandes capitales como son los de La Ribera en Bilbao, San Miguel, en Madrid, o la Boquería, en Barcelona. Es decir, una gran plaza de abastos que mezcle el mercado tradicional con puestos más innovadores que permitan al cliente poder degustar los productos que se venden allí mismo.

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