Despedida emotiva en el pleno de Durango

Foto de familia realizada al término del último pleno de la legislatura en Durango. / M. D.
Foto de familia realizada al término del último pleno de la legislatura en Durango. / M. D.

La Corporación celebró ayer su última sesión de esta legislatura con el adiós a los diecisiete ediles que abandonan la política municipal

MANUELA DÍAZ DURANGO.

La Corporación de Durango despidió ayer la legislatura en un adiós agridulce en el que las emociones a flor de piel acabaron en abrazos, sonrisas y alguna lágrima suelta. Y no tanto por el fin de estos cuatro últimos años, sino porque 17 de los 21 concejales abandonan la política. Una emoción difícil de mantener al margen porque en algunos casos han sido cerca de una década como rivales políticos como es el caso de la alcaldesa Aitziber Irigoras (PNV), Dani Maeztu (EH Bildu) y Pilar Ríos (PSE). Un tiempo, en el que han crecido como políticos y personas. Ayer quisieron colgar el hacha de guerra y tras finalizar el orden del día del último pleno, dedicaron unas palabras de agradecimiento por los momentos vividos.

El primero en hablar fue Dani Maeztu. Tras 16 años como concejal, tiempo en el que han asomado «canas y arrugas», abandona la política. Tuvo un agradecimiento para todos los implicados en el funcionamiento del Ayuntamiento. «Para mí ha sido un honor representar a esta sala», aseguró. Pidió perdón por las discusiones «acaloradas, que en ocasiones han pasado al ámbito personal», para después asegurar emocionado el placer de haber compartido estos años.

Su grupo le consideró «un ejemplo a seguir». Un emocionado Iker Urkiza le agradeció «todo lo vivido y compartido» en Aralar y luego Bildu. Al igual que Aritz Bravo, se mantiene en las listas. No estarán Ion Andoni del Amo, que se disculpó por si sus palabras habían ofendido a alguien, y Eider Uribe. Tras ocho años en la Corporación, admitió haber vivido buenos momentos, pero el más duro fue la detención del concejal del PP, Fran Garate, por un presunto delito de agresión sexista. «No tendría que esta hoy aquí», reprochó.

Tampoco renovará Garate, aunque de momento no se conoce quién le sucederá. «Pido disculpas en lo que haya podido equivocarme o hacer mal», afirmó.

Pedrosa, Ziarrusta y Natxo

En la bancada de Herriaren Eskubidea, Julián Ríos fue breve y con la voz quebrada reconoció que no lo han tenido fácil, aunque ha logrado hacer amigos en otros grupos. Jorge Varela hizo mención a Julia Perera, a la que sustituyó hace 17 meses Patxi López, el único de la plataforma avalada por Podemos que deja el cargo. López admitió que aunque «muchas veces cumples un papel», en ocasiones duro, «hay gente buena» en la política.

«Venía con mucha ilusión y la he mantenido», aseguraba Pilar Ríos, la edil más veterana después de dos décadas represenado al PSE. Valoró los últimos cuatro años como teniente de alcaldesa como «especialmente dulces», en los que ha podido trabajar en áreas que la apasionaban. Quiso recordar la figura del edil popular Jesús Mari Pedrosa, asesinado por ETA en 2000. «Yo misma he sufrido amenazas y miedo. Es necesario que no se olvide, aunque ahora estamos en un nuevo tiempo de entendimiento entre diferentes», afirmó.

Desde el PNV, Goiztidi Díaz, agradeció haber tenido la oportunidad de trabajar por «su pueblo», pidió perdón y recordó que los políticos son ante todo personas. En los escaños jeltzales se intuían otros muchos recuerdos, como el que fuera alcalde, Juan José Ziarrusta, que falleció de manera repentina en 2011, y el concejal Natxo Martínez, que murió a finales de la pasada legislatura.

La alcaldesa cerró el círculo. «No hay mayor honor y orgullo que el de ser alcaldesa del municipio al que quieres», aseguró después de 16 años en política. Aitziber Irigoras alabó el optimismo de su mano derecha, María José Balier; la calidad humana de su grupo y lo aprendido de Pili Ríos y Maeztu. «He tenido la suerte de conocer a mucha gente de todos los colores, gente honrada», matizó. «La experiencia ha merecido la pena, buena suerte», concluyó.

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