Denuncian el abandono de siete edificios singulares de Durango

El palacio de Garai, que acoge a Geu Be e Iñurri, presenta un visible deterioro interno y externo. / M. D.
El palacio de Garai, que acoge a Geu Be e Iñurri, presenta un visible deterioro interno y externo. / M. D.

EH Bildu insta al equipo de Gobierno a mejorar su estado y a abrirlos a las asociaciones y colectivos de la villa

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Paredes desconchadas y llenas de pintadas, suciedad acumulada por todas partes, techos salpicados de goteras, moho y grietas, y mobiliario olvidado que hacen más notorio si cabe el estado de abandono. Esta es la fotografía de más de media docena de edificios históricos y singulares, propiedad del Ayuntamiento de Durango, que ayer EH Bildu puso sobre la mesa para denunciar el estado de abandono en el que se encuentran e instar al equipo de Gobierno a que apueste por su recuperación para dar cobijo a la demanda creciente de asociaciones y colectivos de la villa en busca de un espacio para reunirse.

Según la candidata a la alcaldía de la coalición soberanista, Ima Garrastatxu, que ayer se estrenaba en el cargo de manera pública, y el concejal Iker Urkiza, en Durango existen «muchos espacios públicos que permanecen vacíos o infrautilizados», fruto de la «falta de interés» del equipo de Gobierno local. Un «error» que, a su juicio, supone un «maltrato al patrimonio municipal» y que, de subsanarse, bien podría dar respuesta a las peticiones de espacio solicitadas por las asociaciones y ciudadanía en general, o a las demandas más reiteradas en los últimos años como la creación de una ludoteca, Gazte-leku o una casa de cultura. Asimismo, instaron al ejecutivo a «responsabilizarse» de estos inmuebles y a buscar soluciones.

Entre los siete edificios que han visitado y que engrosan una serie de videos que hicieron públicos ayer para denunciar la situación que presentan, el antiguo hospital de San Agustín es uno de los que peor se encuentran. Apenas hace cinco años que su planta baja se mantenía abierto como centro de día, y en estos momentos las camas se apilan en su interior de mala manera, la vegetación crece por las paredes del patio interior y los boquetes y goteras decoran un espacio que bien podría ser escenario de una película de terror. Una peligrosidad que Kriskitin lleva años denunciando ya que en su interior guardan el material y trajes del grupo de danza. De reformarse, EH Bildu plantea habilitar viviendas de alquiler social para jóvenes y pisos tutelados para personas mayores, que además de favorecer la colaboración intergeneracional podría ser una fuente de ingresos para sufragar la reforma del edificio.

En el otro extremo se situarían las antiguas oficinas de Correos que, «salvo por un lavado de cara» están en buen estado y cuentan con ascensor, rampa y baños en cada planta. Los espacios amplios de su interior podrían servir para montar una ludoteca, un Gazte-leku, un lugar de estudio o simplemente espacios polivalentes, apuntó la coalición.

Murueta para las familias

En cuanto la casa torre de Murueta, que goza de una digna fachada, tiene su interior a medio construir. Este espacio, que fue propuesto para convertirse en sede de Kirolene y que tiene en sus paredes de los huecos en los que se proyectaban incluir los ascensores, sería para EH Bildu el escenario perfecto para las familias o asociaciones vecinales.

Si alguien desconociera que el palacio de Garai fue la antigua biblioteca, nada más entrar en el edificio se percataría de ello. La señalítica continúa y el deterioro de este palacete se hace visible en paredes desconchadas y muros rotos. Pese a que su tejado fue reparado hace unos años, las goteras continúan y han llegado incluso a provocar cortocircuitos que han dejado sin luz a Geu Be, que trabaja con personas con discapacidad, y al grupo de scout Iñurri.

Aunque la plaza del mercado y el frontón Jai-Alai mantienen su actividad, los representantes de EH Bildu denunciaron el mal estado de dichas instalaciones. Para la coalición, el mercado «debería ser un motor de comercio local, un espacio donde se impulse el producto local, ecológico y sostenible, además de punto de socialización y encuentro. Es un gueto defenestrado».El frontón, cuyos usuarios llevan años denunciando las goteras que deben cubrir con serrín para no resbalarse, es otro ejemplo de «años de desidia e irresponsabilidad».

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