Cuatro centros de Kristau Eskola en Durango instan al diálogo para acabar con el conflicto

Irazola, Rojo, Rodríguez y Urigoitia. / Y. RUIZ
Irazola, Rojo, Rodríguez y Urigoitia. / Y. RUIZ

Sus responsables piden a todos los agentes implicados a que velen para que las consecuencias en la labor educativa sean las «mínimas posibles»

YOLANDA RUIZ DURANGO.

El enquistado conflicto en la red de centros de enseñanza concertada llevó ayer a los máximos responsables de los cuatro centros de Kristau Eskola en Durango a comparecer ante los medios de comunicación para reivindicar que el diálogo es la clave en la búsqueda de una solución al problema que afecta a alrededor de 3.000 estudiantes y 300 personas que trabajan en ellos. Julen Rojo, Oier Urigoitia, Eva Rodríguez y Daniel Irazola en representación de Nevers, San Antonio, San José Jesuitak y Maristak, respectivamente, dieron la cara ayer en defensa de la red concertada.

«Las personas somos el principal activo y la prioridad de nuestros proyectos educativos. Nuestro objetivo es generar las condiciones necesarias y adecuadas para el desarrollo humano y social de todas las personas de nuestras comunidades educativas: trabajadoras y trabajadores, alumnado y familias», detallan en el manifiesto suscrito por los responsables de los cuatro centros. La incidencia de la huelga, sin embargo, está siendo desigual en todos ellos Mientras en Nevers es secundada por un 65% de la plantilla, en Maristak ronda en torno al 60% y en Jesuitak es desigual. San Antonio ha optado por desvincularse de los paros que se están llevando a cabo.

Los cuatro centros reivindican la necesidad de «implementar mejoras en las condiciones laborales y económicas» de todo el sector educativo. Sabedores de que el conflicto que ha creado la negociación del convenio coletivo tiene «un impacto directo en las familias y en el alumnado», instan a «todos los agenes implicados que velen para que las consecuencias en la labor educativa diaria sean las mínimas posibles».

«Financiación equitativa»

Jesuitak, Nevers, Maristak y San Antonio defienden que llevan más de cien años desarrollando un proyecto «referente en calidad y en valores, euskaldun y comprometido con Durango». A fin de poder garantizar su sostenibilidad y la inclusividad entienden que es preciso un compromiso que permita «una financiación equitativa y concertación adecuada al servicio que ofrecemos. Nuestro compromiso siempre ha sido y seguirá siendo la gestión transparente».

Basándose en la negociación para la definición del marco necesario de financiación de la red concertada a la que pertenecen, solicitan al Gobierno vasco que constituya una mesa de trabajo «entre patronal, Administración y sindicatos para la mejora de las condiciones laborales y de la financiación del módulo de concierto». Así pues, abogan por la «búsqueda de fórmulas que posibiliten llegar a acuerdos basadas en el diálogo.

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