El Consistorio de Zaldibar exige a una empresa que condene una agresión sexista

Protesta de LAB ante el Ayuntamiento, donde se trató la agresión sexista en Mecanizados Mecar. / M. DÍAZ
Protesta de LAB ante el Ayuntamiento, donde se trató la agresión sexista en Mecanizados Mecar. / M. DÍAZ

MANUELA DÍAZ ZALDIBAR.

El Ayuntamiento de Zaldibar exige a la empresa Mecanizados Mecar que tome medidas contra la agresión y amenazas que una delegada sindical ha sufrido por parte de otro trabajador. Desde LAB critican que la empresa no haya tomado medidas cuando existe un código disciplinario en el convenio del metal que se aplica en la empresa. «Ni siquiera ha sido capaz de cambiarles de turno», algo que ha motivado que la víctima permanezca de baja desde hace un año. Por su parte, representantes de la firma, que cuenta con una veintena de personas en su plantilla, aseguraron en el pleno del jueves que no se aplicó porque se había judicializado este caso.

La Corporación se posicionó y exigió a la empresa «un posicionamiento claro ante los hechos y una respuesta contundente y proporcional» a la agresión, tras aprobar con los votos de EH Bildu y la abstención del PNV -el PSE no estuvo presente - la moción presentada por LAB. Los hechos arrancaron en enero del año pasado, cuando un subalterno «atacó» a la delegada y compañera en el turno de noche produciéndose un forcejeo entre ambos. La víctima presentó una denuncia ante la Ertzaintza y cuando se fue acercando el juicio, previsto para octubre, se produjo el segundo ataque, amenazándola «gravemente» y provocando su aplazamiento.

Tanto EH Bildu como el PNV rechazaron cualquier tipo de violencia, no obstante, el jeltzale Juan Mari Uriarte insistió en que al estar judicializado y, «sin saber la versión de la otra parte, no estamos en condiciones de votar ni a favor ni en contra». Representantes de la empresa tambien acudieron al pleno, donde aseguraron que al día siguiente de suceder los hechos se puso en marcha el protocolo, que se suspendió al existir una denuncia penal.

Una postura que criticaron con dureza desde LAB, quienes aseguraron que la empresa «ha defendido al agresor, en lugar de a la víctima». Consideran que es la «responsable del mal ambiente que existe en la empresa presionando hasta la extenuación a los trabajadores, pidiendo producciones imposibles, siendo habitual los gritos y las malas contestaciones», señalaron.