«Es bonito que la juventud te salude»

Participantes en el proyecto interneracional que desarrolla Elorrio desde hace tres años. /MANUELA DíAZ
Participantes en el proyecto interneracional que desarrolla Elorrio desde hace tres años. / MANUELA DíAZ

Más de 40 personas mayores y 250 estudiantes participan en las actividades intergeneracionales de Elorrio

MANUELA DÍAZ ELORRIO.

María Jesús Unzurruzaga, de 76 años de edad, tiene siete nietos de entre 21 y 3 años, sin embargo, asegura que no puede evitar sonreír cuando haciendo compras por Elorrio una joven de 15 años la saluda por su nombre. «Es lo más bonito que puede pasarte porque, aunque conocemos a sus padres y abuelos de toda la vida, existe un salto entre nosotros y la juventud que está desapareciendo gracias a estos encuentros». Esta integrante de la asociación Berrio-Otxoa es una de las participantes en la tercera edición del programa intergeneracional 'Sormening nagusiekin' organizado por el Ayuntamiento de la villa. El objetivo es «sentar una base para seguir creando espacios de encuentros y lazos intergeneracionales», señaló la alcaldesa, Idoia Buruaga,

A lo largo de este último año, 40 miembros de las asociaciones de jubilados de La Esperanza y Berrio-Otxoa, y alrededor de 250 estudiantes de tercero y cuarto de Bachillerato, además de integrantes del grupo de tiempo libre Intxorta y de las residencias de Elorrio han compartido vivencias en las 40 sesiones organizadas por Sormening. Aprender a hacer un injerto, salir al monte, coser un botón, bailar o jugar a las cartas, entre otras actividades, han acercado a estos dos colectivos, a los que solo les separa la edad. «Nuestra visión ha cambiado y esto permitirá hacer un Elorrio mejor», señaló Nahia Buruaga, alumna del instituto.

«Todo es necesario en la vida», admitía María Jesús. En su caso, en estos espacios ha podido transmitir el arte de la costura y confección. Desde hacer punto o ganchillo a coser un botón. «Todo es ponerse y es una pena que, por falta de tiempo, estas cosas tan básicas y necesarias se pierdan», señalaba durante la valoración del programa. Desde la asociación de jubilados Berrio-Otxoa, Lourdes Okaranza, que participó en partidas de cartas intergeneracionales, aplaudió una iniciativa que además ha permitido estrechar lazos entre las dos asociaciones de personas jubiladas del municipio.

Onditz Mendizabal, responsable del programa Sormening, detallaba que si bien existen «prejuicios» a priori, «cuando se conocen, cambia esa mirada y se crea una magia que te deja con la boca abierta». Las personas mayores han recibido las actividades con los brazos abiertos. Julián Herrero, de la asociación de personas mayores del Duranguesado, Bizidun, señaló la importancia de juntarse y hablar.

Una idea que comparte, Celia Oliveira, de 16 años, que con esta experiencia ha aprendido historias de la villa que no ha podido conocer de primera mano por sus antepasados ya que son foráneos. «Todo lo que somos es gracias a ellos, por eso hay que valorarlos mucho más y esta experiencia me ha servido para acercarme más a los mayores», señalaba.

Local para tallar madera

Junto a ella, su compañero del colegio Lourdesko Ama, Paul Uriarte, reconocía a sus 15 años que la juventud gana mucho con estos encuentros. En su caso ha aprendido a podar, algo que llevaba tiempo con ganas de hacer. Uriarte admitía que desde el primer momento se sintió muy a gusto. «No son tan aburridos como pensaba», comentaba este estudiante elorriarra.

Su tutor en el arte de la poda fue Gregorio Reyes, un jubilado de la asociación La Esperanza, que también tomó parte en las salidas al monte intergeneracionales. Ayer en la rueda de prensa se mostraba muy positivo y con más ideas para seguir avanzando en este incipiente proyecto que tanto el Ayuntamiento como las personas jóvenes y mayores están dispuestos a mantener. Por ello, solicitó un local para enseñar a los «chavales» a tallar en madera.

No fue la única petición formulada desdela asociación 'La esperanza'. «Las actividades nos han aportado una satisfacción muy grande». En el caso de la danza, les ha permitido tener otra visión de una pasión que cada semana mueve a una veintena de personas. Entre las jóvenes maestras ha estado Kattalin Otxoa, de la ikastola Txintxirri, a la que sorprendió las ganas de marcha y ritmo de las personas más mayores de Elorrio.

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