LAS CIFRAS

Aumenta un 39% la ocupación en el refugio municipal de Durango

Exterior del refugio Landaederra que el Ayuntamiento de Durango dispone en las faldas del monte Mugarra. / TXELU ANGOITIA
Exterior del refugio Landaederra que el Ayuntamiento de Durango dispone en las faldas del monte Mugarra. / TXELU ANGOITIA

Situado a las faldas del Mugarra, Landaederra tiene capacidad para acoger a una quincena de personas. «Se hacen reservas incluso para Nochevieja»

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Un total de 236 personas pernoctaron el año pasdo en el refugio Landaederra que el Ayuntamiento de durango dispone en las faldas del monte Mugarra. Un 39% más que en 2017 cuando 144 personas decidieron contratar la borda a la que se accede subiendo por el barrio iurretarra de Orozketa. Un emplazamiento en plena naturaleza cuyos principales usuarios son asociaciones y cuadrillas de Durango.

Semana Santa, verano y navidades son las épocas de mayor ocupación, destacando especialmente la época estival cuando el buen tiempo invita más si cabe a disfrutar de este magnífico entorno. «En los últimos años incluso se reserva para realizar las celebraciones de Nochevieja», explicaron desde el Ayuntamiento de la villa. Pese a todo, es una de las instalaciones municipales más desconocidas por los durangueses. En cuanto al número de reservas realizadas el pasado año se tramitaron 31, cuatro más que en 2017.

239
personas pernoctaron el pasado año en Landaederra frente a las 144 del 2017.
40
euros al día por la casa, con capacidad para una quincena de personas.

«Precio simbólico»

La Corporación aprobó en el último pleno por unanimidad la modificación de precios públicos de las instalaciones. Ha decidido unificar criterios para que durangueses y foráneos paguen 40 euros por día por el uso de la borda, con capacidada para 15 personas. Se trata de un precio único que no tiene en cuenta el número de personas como se hacía antes. Además se establece una fianza de 50 euros. Responsables municipales consideran que se trata de un «precio simbólico», cuyo único objetivo es poder hacer frente a las mejoras que requiere la casa.

La vivienda cuenta con una zona cubierta en el exterior y está rodeada por mesas y bancos. El interior se reparte entre un comedor con fuego bajo, una pequeña cocina y, una habitación con cinco literas de tres alturas y un baño anexo. En sus orígenes era una chabola de monte abierta que se cerró con el propósito de que las personas pudieran pernoctar. En la pasada legislatura se modificó el tejado, la cocina, se hizo un baño, se tapó la chimenea para que no entrara humedad y se puso luz. Este año se han cambiado los colchones de las quince camas.

Las reservas se tramitan en Pinondo Etxea.

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