«Seguiremos dando pasos hasta que el Gobierno vasco cambie la ley»

Representantes de los centros, sindicatos, asociaciones y alumnado, ayer en el colegio de Berriz. V. E./
Representantes de los centros, sindicatos, asociaciones y alumnado, ayer en el colegio de Berriz. V. E.

ganando apoyos. La petición del colectivo integrado por las asociaciones de padres y madres de nueve colegios públicos del Duranguesado Zabalarra y Landako de Durango, Maiztegi de Iurreta, Traña-Matiena y Zelaieta de Abadiño, Atxondo, Elorrio, Berriz y Zaldibar ha sido respaldada tanto por otras agrupaciones similares, como EHIGE, BIGE o Sortzen, como por el sector agricultor a través de EHNE, ENEEK, y de baserritarras y pastores de la zona. Ahora se han sumado casi todos los sindicatos: STEE-EILAS, LAB, ESK, UGT y ELA. Todos ellos se reunieron ayer en el colegio de Berriz para reivindicar al Gobierno vasco un cambio en la ley que permita que cada centro elija el modelo alimenticio.

«El manifiesto ya se había aprobado en los Consejos escolares, pero la adscripción expresa de los sindicatos era necesaria para avanzar en nuestras reivindicaciones», señaló Aitor Zumelaga, portavoz de la plataforma, quien apunta que seguirán recabando apoyos antes de volver al Gobierno vasco . «Seguiremos dando pasos hasta que el Gobierno vasco cambie la ley». En estos momentos el menú está gestionado por empresas de catering que preparan la comida, de modo que solo es necesario calentarla. Berton Bertokoa solicita, por un lado, que los alimentos utilizados sean locales y de temporada, y por otro, que sean cocinados en los centros. «Los productos estarían en mejores condiciones de conservación, serían frescos y mantendrían sus propiedades».

Si algún colegio optase por otro sistema quedaría fuera de las ayudas que Educación otorga, como es el caso de Larrabetzu. Estibaliz Pujana, de UGT, destacó los beneficios que tendría en el pequeño comercio y en el sector agrícola, mientras que Arrate Elkoro, de ELA, subrayó que «la salud y la alimentación no pueden ser un negocio». LAB fue un más allá y exigió «un cambio de modelo». «No basta con un proyecto piloto en referencia a una iniciativa que se lleva a cabo en Gernika, Markina, Mungia, y Orduña; los productos deben ser de aquí y cocinados en la escuela, pero los comedores deben estar administrados por trabajadores públicos. Hay que terminar con las subcontrataciones», indicaron Iolanda Formos y Zuriñe Andrés, de LAB.

Zumelaga puntualizó que este programa pionero en el territorio delega la gestión en padres y madres voluntarios. «Muchos no podemos asumir la tarea, de ahí que dejemos a nuestros hijos e hijas en el comedor escolar. Lo que queremos es poder elegir sin que se nos nieguen las ayudas por ello».

 

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