Amorebieta recupera los diferentes euskeras que se hablan en el municipio

Algunos de los participantes en 'Ahotsak'. /
Algunos de los participantes en 'Ahotsak'.

La iniciativa, promovida por la asociación eibarresa Badihardugu, se puso en marcha en 2003 con el objetivo de crear un archivo oral euskaldun

VIRGINIA ENEBRALdurango

Tras los cánticos populares entonados a dúo por las hermanas Josebe y Mila Ibaibarriaga, Pepa Bikandi rememora cómo en su etapa escolar no se enseñaba euskera. «Cuando llegué a la escuela no sabía ni una palabra de castellano y por eso se reían de mí, pero en tres meses ya hablaba casi como ellos». Incluso en ocasiones utilizaba más el idioma recién aprendido. «En aquel entonces, a la juventud nos parecía más elegante comunicarnos en 'erderaz'». Santi Villarreal se ríe al ilustrar cómo las mujeres les ponían el brazo delante «para mantener la distancia» y Elías Atutxa confirma que hasta que te casabas «ni un beso». Son recuerdos extraídos de las grabaciones realizadas a 135 zornotzarras mayores de ochenta años recopiladas en los últimos cinco años y audios recuperados para formar parte del proyecto 'Ahotsak'. A todas ellas les une el euskera, lengua en la que están contadas todas las anécdotas y experiencias.

La iniciativa, promovida por la asociación eibarresa Badihardugu, se puso en marcha en 2003 con el objetivo de crear un archivo oral euskaldun. A través de entrevistas realizadas en vídeo recopilan testimonios sobre la vida y costumbres de la primera mitad del siglo XX en el País Vasco para, por un lado, recopilar y difundir la memoria histórica de los pueblos, y por otro, recabar información de los distintos dialectos del euskera que existen en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra, Lapurdi, Behenafarroa y Zuberoa.

La filóloga vasca y técnica del proyecto, Nerea Goiria, señaló la importancia de este legado por lo rápido que cambia el idioma. «Los verbos de hace veinte años ya no se utilizan». En la misma línea, David Latxaga, alcalde de Amorebieta, destacó los diferentes euskeras que se hablan en el municipio por tratarse de «un cruce de caminos». «Este tesoro también es nuestro patrimonio y hay que conservarlo para no perderlo».

A Bikandi, perito mercantil nacida en 1922 que ha vivido en Francia, Inglaterra y Rusia, participar le pareció, en un primer momento, «una tontería». Sin embargo, ayer, visiblemente emocionada aunque con una energía envidiable, aseguró que «era un orgullo poder conocer nuestra historia». Juan Iturriondobeitia aseguraba con complicidad que «hay cosas que nunca se cuentan, mejor callar».