«Mi hija ya ha convivido con ratas»

Vecinos de Tantorta denuncian el estado de «abandono» del barrio ante la Corporación de Amorebieta

VIRGINIA ENEBRALAMOREBIETA-ETXANO

Sin aceras, sin zona de aparcamiento, sin una plazoleta. Con un fábrica de gomas abandonada, hierros, zarzas y, sobre todo con unas desagradables e insalubres visitantes: «unas ratas como gatos». Así llevan doce años. Y no parece que nada vaya a cambiar, al menos a corto plazo. «Ya ha transcurrido más de una década y temo que pase otro tanto», lamenta Luis López, vecino de Tantorta que acudió al último pleno a protestar por la situación de abandono que sufre este barrio ubicado a las afueras de Amorebieta.

«La idea del Ayuntamiento es que un particular compre los terrenos y urbanice de acuerdo a las ordenanzas. Entre tanto, se desentienden de nosotros», afirma López con indignación. La paciencia de este zornotzarra se ha curtido con el paso del tiempo. «Entiendo que el Consistorio espere una o dos legislaturas por si alguna empresa demuestra interés, pero después de doce años es vergonzoso que no se digne a hacer nada».

La superficie edificable de este barrio está calificada en las Normas Subsidiarias como zona comercial mixta, por lo que se autoriza la construcción de almacenes compatibles con la vivienda, oficinas o comercios al por menor. A cambio, los promotores están obligados a construir los viales correspondientes y una pequeña zona verde.

REACCIONES

La concejala de Urbanismo, Amagoya Madariaga, justificó la pasividad administrativa en la confianza de que fuesen los propietarios de los terrenos quienes tomasen la iniciativa. «El suelo es privado, así que el desarrollo urbanístico deben promoverlo los titulares. Tal cual están diseñadas las Normas no se nos permite destinar suelo a usos públicos. Sin embargo, se acerca la revisión del Plan General de Ordenación Urbana y haremos modificaciones», explicó.

Multados por estacionar

Ante los impedimentos legales expuestos por la Corporación de Anirebieta, Luis López se pregunta cuánto hubieran durado esos solares en el centro del pueblo sin ser expropiados. «Gastan millones en frontones, esculturas, acristalar el Ayuntamiento. ¿De verdad hacen 'todo' lo que pueden? Sólo exigimos cubrir unas necesidades básicas. Mi hija ya ha convivido con ratas, pero que lo hagan también sus hijas...», confiesa con desesperación este zornotzarra.

En Tantorta las protestas van envueltas con dosis de escepticismo. «Los críos no tienen ni un espacio para jugar», lamentan Loli Díaz y Aloña Etxebarria, vecinas del portal número dos del barrio. En cambio, la carretera que atraviesa este arrabal -y en definitiva la única calle- es propiedad municipal por lo que son multados por estacionar en la vía, aunque es la única zona donde pueden aparcar.

«Se acuerdan de nosotros para recaudar y para colocar panfletos de 'Vota al PNV'» cuenta con sorna Agustín Beaskoetxea que vive en el mismo bloque.