La Ley de Costas se lleva una docena de restaurantes y bares vizcaínos a pie de playa

Bloques en Arrietara que desaparecieron./E. C.
Bloques en Arrietara que desaparecieron. / E. C.

Ahora mismo hay 60 establecimientos hosteleros con permiso para estar junto al mar en Bizkaia, donde los arenales son un bien escaso y a proteger: sólo hay 12 kilómetros de playa

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Con el precinto del restaurante Hondartzape de la playa de Gorliz para su demolición, se ha confirmado estos días que los clásicos de la hostelería playera de Bizkaia que habían quedado fuera de la Ley de Costas van 'cayendo' uno tras otro, inexorablemente. La mayor parte de las veces sucumben a la piqueta tras años de litigios judicales y los metros cuadrados que dejan son recuperados para los amantes de la playa, la obsesión de los responsables políticos. Porque en Bizkaia hay bastante costa, pero muy poca arena para disfrutar. Según informan desde Demarcación de Costas del País Vasco -organismo dependiente del Gobierno central-, el territorio histórico dispone de algo más de 250 kilómetros de litoral, sumando el que da a mar abierto y las rías, pero «únicamente hay algo más de 12 kilómetros de playas; es decir, solo el 5% de la costa vizcaína», aclaran.

Por eso, la gestión de este espacio tan limitado y valorado trata de rascar espacio para los arenales y de subsanar errores del pasado, concesiones antiguas y caducadas que chocan frontalmente con el concepto que desde hace tiempo tiene el Ejecutivo central -titular del dominio público marítimo-terrestre- sobre la gestión urbanística de una zona que, en Bizkaia, «mantiene enclaves de alto valor ecológico y paisajes excepcionales, como los acantilados, los cordones dunares o las marismas».

El espacio junto al mar es «muy deseado» desde el punto de vista económico, pero también «muy frágil en su equilibrio físico». Por eso, para ocupar estos valiosos metros cercanos a la lámina de agua, se requieren muchos permisos: municipales, autonómicos y, además, uno del Gobierno central que sólo puede otorgarse para ciertas actividades. Y, desde luego, hay que respetar la Ley de Costas, «que habilita un marco jurídico que promueve el hacer compatible la protección de los valores ambientales del litoral con su uso público», explica el subdelegado de Gobierno en Bizkaia, Vicente Reyes. Según indica, «se está permitiendo su ocupación racional con actividades o instalaciones que por su naturaleza no pueden tener otra ubicación y prestan un servicio a los usuarios». Algunos de esos usos son hosteleros -lo que la Ley de Costas denomina establecimientos expendedores de comidas y/o bebidas-, pero se encuentran muy restringidos. Hay que acreditar que no existen alternativas viables fuera de las playas, atenerse a unas dimensiones determinadas y dejar una distancia mínima entre unos y otros para evitar concentraciones excesivas, como ha ocurrido en el pasado. Además, la norma insta a colocar estos negocios, si es posible, en los paseos marítimos, no en la propia playa.

¿A qué locales afectan estas medidas? Chiringuitos, restaurantes, bares, puestos de helados, txosnas, terrazas de apoyo a establecimientos ubicados fuera del dominio público... Todos ellos pueden obtener autorización para unos pocos días, para toda la temporada veraniega o incluso para varios años si cumplen los requisitos.

Playas valiosas, pero escasas

Riqueza ecológica y paisajes
La costa vizcaína, que es rectilínea y alargada, con una fuerte pendiente al mar, abundantes acantilados, pocas playas y rías pequeñas. Esta zona del litoral mantiene enclaves de alto valor ecológico y paisajes excepcionales, como son los acantilados, los cordones dunares o las marismas.
Poca arena
Bizkaia tiene poco más de 250 kilómetros de litoral, sumando la que da a mar abierto y las rías, de los que únicamente algo más de 12 kilómetros son playas, esto es, solo el 5% de la costa vizcaína son playas, en clara diferencia con otras zonas del litoral español donde se dispone de una mayor longitud de arenales.

En total, según informan desde Demarcación de Costas, en Bizkaia cuentan con permisos de diferentes plazos más de 60 instalaciones (algunas otorgadas a particulares y otras muchas de carácter desmontable para la temporada estival que el Estado otorga cada año a los Ayuntamientos interesados y que luego estos sacan a subasta pública). Vamos, que en virtud de la Ley de Costas no sólo se han ordenado derribos, también se han regularizado en Bizkaia algunos locales y se han otorgado licencias. Entre los autorizados, Costas cita, por ejemplo, el bar Atxarre en el paseo marítimo de la playa de Laida, el bar El Pasillo en Arrietara o las terrazas del restaurante del Hotel Bahía o el bar Arrarte en Plentzia o los bares de los edificios de servicios de las playas de San Antonio o de Arrigorri... pero luego está otra lista, la de los que han caído en los últimos años. Estos son algunos de los que se han quedado por el camino.

Playa de La Arena (Muskiz-Zierbena)

Itxas Gane, bar Garmendia y el Basterra

El bar Garmendia, en La Arena, durante su derribo.
El bar Garmendia, en La Arena, durante su derribo. / E. C.

La playa de La Arena tiene sus propios 'fantasmas urbanísticos'. En el recuerdo de muchos aún sigue en pie el Itxas Gane, que durante décadas fue un referente para los jóvenes de la zona minera y la margen izquierda, ya que, entre otras cosas, era el escenario de aquellas fiestas de instituto que servían para sufragar parte de los viajes de estudios. Sala de fiestas, bar, restaurante... A lo largo de los años, este establecimiento fue adaptándose a los tiempos, reinventándose para sobrevivir. Hasta que, en septiembre de 2009, llegó lo inevitable: tras un juicio, los regentes del negocio -en esos momentos, un restaurante- tuvieron que entregar las llaves del local a la Dirección General de Costas para proceder a su derribo. No cumplía con la ley -estaba ubicado dentro de los límites de protección- y, además, se habían detectado irregularidades en su gestión. El Ministerio de Medio Ambiente concedió un permiso a los propietarios en 1978 y había caducado en 1993. Sin embargo, desde mediados de los ochenta hasta dos años antes de su demolición, el local estuvo alquilado, con la concesión extinguida. Así que a finales de 2009 entró la piqueta. Y tres años y medio después cayó un 'vecino' suyo, el bar Garmendia. Con su derribo se cumplía con el plan del Ministerio de Medio Ambiente que exigía liberar el entorno de las edificaciones que ocupaban suelo público para naturalizar el litoral. El bar Basterra también sucumbió.

Playa de Arrietara (Sopela)

Un conjunto con varios bares y pubs

Bloques en Arrietara que desaparecieron.
Bloques en Arrietara que desaparecieron. / E. C.

En marzo de 2007 cayeron otros dos gigantes de hormigón a pie de playa: unos bloques de la playa de Arrietara que incluían bares, uno de ellos con restaurante y un pub. Se encontraban junto al acantilado, en playa de Arrietara. De hecho, una de las razones para su demolición -además de que no se renovó en el año 2000 la concesión administrativa necesaria para ubicarse en ese lugar- fue despejar la primera línea costera para que la playa recuperase, de alguna manera, su aspecto original, dejando a la vista toda su riqueza geológica, como una veta roja que va desde el acantilado de Arrietara hasta el Aitzgorri. Las construcciones eran de los años 70 y su fachada exterior estaba muy deteriorada. Los responsables políticos de la época subrayaron que con esta actuación se ganaba, además, espacio para los bañistas y usuarios del arenal.

Playa de Gorliz

El asador Hondartzape, el último de una larga cadena

El Marítimo y el Hondartzape.
El Marítimo y el Hondartzape. / E. C.

Esta semana se ha sabido que la Ley de Costas va a cobrarse de forma inminente otro de los clásicos de la costa vizcaína: el Hondartzape, en pleno arenal de la playa de Gorliz, cerraba sus puertas tras arrastrar durante siete años una orden de derribo emitida por el Gobierno central, que no renovó la concesión de 1944 que permitía al negocio seguir con su actividad en el emplazamiento marítimo terrestre que ha ocupado durante tantos años. Ahora, ya precintado, aguarda a la piqueta. En realidad, el principio del fin llegó en 2007, cuando el Gobierno central decidió poner en marcha el plan de recuperación de las dunas de la playa de Gorliz. En la primera fase del proyecto se ordenó el derribo de tres edificios hosteleros que estaban sobre el arenal. Pronto se comenzaron a dar los pasos para continuar con esta actuación, que se concretó en 2013 con la demolición del bar Marítimo, que disfrutaba de una concesión de 1937. Porque Gorliz ha sido una de las playas vizcaínas con más 'cadáveres urbanísticos': La Fragata, Guztio bat, el bar Rober, Haizea... todos desaparecidos, lo mismo que el bar Trampas de Plentzia. Ahora le toca el turno al Hondartzape, uno de los últimos restaurantes a pie de arena que quedan en la costa de Bizkaia.

El terreno junto al mar, protegido por la ley

La Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, y la Ley 41/2010, de 29 de diciembre, de Protección del Medio Marino, son las normas estatales que definen, protegen y regulan el litoral y que distinguen básicamente tres franjas. En primer lugar, el dominio público marítimo-terrestre, de titularidad estatal, que incluye la zona marítimo-terrestre (espacio intermitentemente inundado por las mareas y el oleaje), las playas y dunas, el mar territorial, y los recursos naturales de la zona económica y la plataforma continental. Está gestionado por el Ministerio para la Transición Ecológica, aunque en Bizkaia hay una excepción: el puerto de Bilbao depende del Ministerio de Fomento. Para ocupar este dominio público se requiere, además de los permisos municipales y autonómicos que correspondan, un permiso del Ministerio que solo puede otorgarse para determinadas actividades.

Tras esta primera franja junto al mar, está la zona de servidumbre de protección, que se constituye sobre terrenos privados para la defensa e integridad de los bienes anteriores, y en la que con carácter general no se pueden levantar nuevas viviendas, hoteles, líneas aéreas de alta tensión o vías de transporte de alta intensidad. Y en tercer lugar, se encuentra la zona de influencia, cuya anchura es de 500 metros a partir de la ribera del mar, y donde deberá observarse que las edificaciones propuestas por el planeamiento urbanístico evitan la formación de pantallas arquitectónicas o la acumulación de volúmenes.

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