La Diputación reconoce que carece de medios para evitar la muerte de los pinos

La banda roja. Vista de un pinar cerca de Morga afectado por los hongos. Los árboles empiezan a coger un tono rojizo al mismo tiempo que se van secando./Jordi Alemany
La banda roja. Vista de un pinar cerca de Morga afectado por los hongos. Los árboles empiezan a coger un tono rojizo al mismo tiempo que se van secando. / Jordi Alemany

Afirma que la situación es «excepcional» y que trabaja para hacer frente a unos hongos que afectan ya al 25% de las coníferas

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

El Departamento de Sostenibilidad y Medio Rural de la Diputación reconoce que todavía no han encontrado «un producto autorizado» que «frene» o sirva de «tratamiento preventivo» contra la 'peste del pino', que afecta ya al 12% de la masa forestal de Bizkaia y casi al 25% de este tipo de coníferas. Esta preocupante realidad fue dada a conocer ayer por la institución foral, que asume que la «virulencia» de los hongos conocidos como banda roja y banda marrón han generado una situación «excepcional» ante la que –insiste– se están tomando desde hace tiempo «medidas excepcionales».

Instituciones y afectados por el problema admiten que la situación es muy preocupante. Y añaden un dato que corrobora las señales de alarma que llevan meses lanzando los profesionales forestales. Básicamente, porque este sector se sustenta en el pino insignis o radiata, que da trabajo a unas 9.000 personas en Bizkaia y a unas 20.000 en el conjunto de Euskadi, entre empleos directos e indirectos. La institución foral realizó en enero de este año una prospección para calibrar el número de ejemplares enfermos. Entonces se encontraron con unas 1.100 hectáreas afectadas. Seis meses después, han encontrado este hongo en 16.000 de las 65.000 hectáreas de pinos del territorio.

Talas ya iniciadas

La enfermedad se encuentra, pues, en una «fase expansiva». Las comarcas vizcaínas más afectadas son sobre todo las más próximas a Gipuzkoa, donde la enfermedad ha causado grandes estragos. En particular, el Duranguesado, la zona de Markina, Urdaibai y Mungia, aunque también se puede ver ya en las Encartaciones.

La situación es muy delicada y fuentes del sector temen que habrá que cortar gran parte de la masa forestal afectada. De hecho, las talas ya han empezado. Lo que todavía no es posible determinar es la cantidad, ya que existen «distintos niveles de afección». «Lo que estamos viendo es algo sin parangón. Fuera de toda lógica», sentencia un experto. Se refiere, en concreto, al hecho de que estos hongos –tal y como publicó EL CORREO el domingo– llevan en Euskadi desde 1973. El asunto es que las particulares condiciones meteorológicas de los últimos meses –precipitaciones abundantes y más calor del habitual– lo han disparado hasta adquirir una dimensión que algunos ingenieros forestales tildan de «epidemia».

«No hay varita mágica»

Las diputaciones, en este contexto, llevan meses trabajando para tratar de dar una solución a este problema junto al Gobierno vasco y al sector forestal. Lo hacen después de las críticas que profesionales y asociaciones del sector han lanzado contra la «inacción» de las instituciones. El departamento de Sostenibilidad y Medio Rural lleva tiempo experimentando en parcelas y en el laboratorio de sanidad vegetal para tratar de dar con un remedio. Pero todavía no han encontrado nada que permita frenar el avance de los hongos y que, al mismo tiempo, no afecte a la flora, la fauna y las personas. Incluso tratamientos que han podido funcionar en Nueva Zelanda –donde se vieron afectados por un problema similar– pueden «no funcionar aquí». La próxima semana, de hecho, llegarán expertos de este país para estudiar el problema. También se está experimentando con una serie de ejemplares de pinos que han demostrado ser «resistentes» a la enfermedad para estudiar posibles repoblaciones.

En todo caso, llevan tiempo con el tema. En octubre de 2017 ya se creó un «grupo asesor» –compuesto por todas las partes implicadas– para analizar el asunto y que se ha constituido también una mesa política. Además, se ha habilitado una línea de ayudas de 1,4 millones de euros para los propietarios de ejemplares de menos de 25 años –la edad en la que se establece el umbral de la rentabilidad económica de estos árboles– que se han visto en la necesidad de talar. «No hay una varita mágica para todo esto», insisten los especialistas.

EL HONGO

Banda roja y marrón.
Estos hongos provienen de América del Norte y América Central. Están en Europa desde la década de los 70, pero en los últimos dos años se han propagado -empezaron sobre todo en Gipuzkoa- como consecuencia de las particulares condiciones meteorológicas: más calor y humedad de lo habitual.
Hace 100 años.
A finales del siglo XIX, gran parte de los montes vascos se encontraban despoblados como consecuencia de la sobreexplotación industrial. La familia vizcaína Adán de Yarza introdujo el pino radiata, que procede de las costas de California, a modo experimental. La especie se adaptó bien a las características de este suelo y comenzaron las repoblaciones forestales. Los baserritarras vieron en los pinos -su ciclo de madurez es de 30 años- una alternativa más rentable a las especies tradicionales.
54%
del territorio vasco está ocupado por masa arbolada. Los hongos afectan sobre todo al pino radiata, la especie más extendida.
2 meses
es el plazo que pasa entre que las acículas -agujas- se infectan y se caen. Las esporas infectadas se extienden con el viento.

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