Devuelven unas medicinas para el corazón a dos turistas coreanos a los que habían robado en Bilbao

Devuelven unas medicinas para el corazón a dos turistas coreanos a los que habían robado en Bilbao

La Policía Nacional medió para que los ladrones se arrepintieran de su acción

Iñaki Juez
IÑAKI JUEZ

Bilbao fue el escenario el pasado día 21 de una historia con corazón. En todos los sentidos de la palabra. Tanto por parte de unos ladrones como de sus víctimas, unidas así por este órgano vital en un relato con final feliz, como los de las películas del estilo de 'Qué bello es vivir'. Y todo ello gracias a la mediación de la Policía, que logró convencer a los amigos de lo ajeno para que devolvieran un vital tratamiento cardíaco que habían sustraído poco antes a dos turistas surcoreanos. El convincente discurso policial apelaba, como no podía ser de otra forma, a su buen corazón.

Esta historia cargada de buenos sentimientos comenzó el pasado día 21 con el robo de una mochila en una cafetería del centro de Bilbao a los dos visitantes asiáticos. Pese a que algunos transeúntes que habían presenciado los hechos trataron de impedirlo, los dos autores del robo lograron desaparecer con el bolso, donde estaba guardada la valiosa mercancía de la que dependía la salud de las víctimas.

Se trataba de un pack de nueve pastillas diferentes para un tratamiento médico muy específico de control arterial, coronario y de coagulación, de imposible receta sin un estudio previo muy pormenorizado. De no recuperarlo, los turistas se verían obligados a retornar de forma inmediata a su país de origen, ya que era imprescindible su administración diaria bajo riesgo de sufrir un problema cardíaco severo.

En la comisaría

Es lo que contaron los ciudadanos de Corea del Sur en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao a la que acudieron para denunciar el robo y describir a los presuntos ladrones. Y entonces, en un sorprendente giro de los acontecimientos, los agentes les informaron que uno de ellos se encontraba en esa misma comisaría. Resulta que una patrulla que circulaba en ese momento por la zona le dio alcance tras ver que lo perseguían y fue trasladado a la Jefatura Superior de Policía de Bilbao para su identificación, ya que no portaba documentación alguna.

Lo importante era poner a salvo la salud de los surcoreanos, por lo que los agentes instaron al individuo que estaba en las dependencias policiales a que llamara por teléfono a su cómplice, que se había quedado con la mochila, para que devolviera, al menos, el pack de pastillas. Agobiado quizás por la situación en la peligraba la vida de sus víctimas, el individuo logró que su compinche se comprometiera a depositar los medicamentos en un lugar determinado. Y surtió efecto. Su compañero de fechorías incluso informó de que sus pasaportes se encontraban en un buzón de Correos de la calle Cortes para que también los pudieran recuperar con facilidad.

En una llamada posterior, el ladrón que seguía libre aseguró a la Policía que había dejado las pastillas en una conocida panadería de la calle Autonomía, cerca de la Jefatura de la Policía Nacional. Y, para compensar del susto a los turistas, el delincuente también devolvió la mochila con el resto de pertenencias, incluidos 260 euros. Los viajeros pudieron así disfrutar de su visita por Bilbao con la tranquilidad de volver a contar con unas medicinas para el corazón... para el suyo y para el de los arrepentidos ladrones.

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