Quejas en Bilbao por suprimir la OTA en agosto: «Que nos devuelvan el dinero a los vecinos»

Un coche permanece en doble fila, ayer, en la calle Colón de Larreátegui. /Luis Ángel Gómez
Un coche permanece en doble fila, ayer, en la calle Colón de Larreátegui. / Luis Ángel Gómez

Numerosos bilbaínos se muestran indignados por los problemas de estacionamiento que les causa la suspensión de la OTA este mes, «una idea de bombero torero»

HELENA RODRÍGUEZ

La decisión del Ayuntamiento de Bilbao de eliminar la OTA durante el mes de agosto ha resultado más controvertida de lo esperado. Jorge Sánchez, un repartidor de mensajería, que ayer por la mañana lograba aparcar después de «35 minutos dando vueltas» por la zona del Ensache, lo resumía con una frase muy gráfica: «La OTA ha resultado ser como el cuñado en Nochebuena. Estás deseando que un año falle, pero cuando no está, lo echas de menos».

Lo que a priori buscaba reactivar la vida económica, durante un mes en el que la mayoría de los residentes se marcha a sus destinos vacacionales, se ha transformado en un motivo de protestas. En poco más de una semana son muchas las voces que claman contra la medida, puesta en marcha con el objetivo de aumentar la clientela del comercio y la hostelería. Así lo justificaron desde el Consistorio cuando se confirmó la noticia, el pasado mes de junio.

LAS CIFRAS

17.000
es el número de plazas de la OTAdistribuidas por las calles de casi todos los barrios de la capital.
12
son las zonas de aparcamiento regulado con las que cuenta la villa.

«La verdad es que tampoco es que hayamos notado que venga más gente. Hay turistas porque es agosto pero que no esté vigente la regulación no tiene mucho que ver con eso», reconocen en un bar, ubicado en Alameda Urkijo. En Pozas, el dueño de otro establecimiento del gremio, que prefiere evitar que ser identificado –«a ver si los del Ayuntamiento nos van a subir aún más los impuestos», espeta serio– avanza una consecuencia de la supresión de la regulación. «Aquí lo único que notamos, además de que hay más bocinazos a primera hora de la mañana, es que los vecinos de toda la vida están cabreados», resume.

Confirmarlo es sencillo. Basta con asomar la cabeza por uno de los abundantes establecimientos hosteleros de la calle Lersundi y lanzar la pregunta al aire.

¿Han notado cambios con la supresión de la OTA?

Los cuatro parroquianos apostados en la barra responden sin reparos y casi con una misma voz: «Idea de bombero torero, eso es lo que creo yo», resume Julen Ezkerro, vecino de la calle Henao. A los residentes que abonan «religiosamente la tasa por aparcar», la decisión municipal de dejar que cada cual estacione libremente en las calles de la villa no les gusta.

«Yo pago por el derecho a estacionar en mi zona los doce meses del año. Si suspenden la regulación un mes y cualquiera puede dejar el coche en ella, no me parece justo», reclama el hombre con visible enfado. A su lado, su amigo Iñaki Luke corrobora el problema. «Yo vivo en Indautxu, y allí estamos igual. Si suspenden la OTA un mes, que nos devuelvan el dinero a los vecinos, porque yo he tenido que pedir el favor a un colega que está de vacaciones para poder dejar el coche en su garaje», explica. «Hasta el 1 de agosto no había tenido problemas para dejar el vehículo cerca de mi calle. Ahora no hay forma, doy más vueltas que un tiovivo», describe entre los asentimientos del resto del grupo.

LAS CLAVES

Reclamación
«Yo pago por el derecho a estacionar en mi zona los 12 meses del año. Si anulan uno, no me parece justo»
Buscar una parcela
Los parkings privadosy las plazas de garaje prestadas se conviertenen las alternativas

Aparcar en el botxo en agosto no había sido totalmente libre en los últimos 30 años. En ese tiempo, la regulación solo desapareció en 2005, durante la segunda quincena de mes. Fue para repintar las líneas que marcan las zonas reguladas. El resto de los años el servicio se veía reducido, pero la visita al parquímetro era obligada si se tenía la intención de aparcar en la ciudad entre las 9.00 y las 13.30 horas. Quedaban fuera sábados, domingos y festivos, cuando la ciudad, con excepción de la Aste Nagusia, se vacía de tráfico.

Una aguja en un pajar

Dar una vuelta por el centro de la ciudad basta para corroborar que las plazas libres son como la famosa aguja en el pajar. Isabel y su hijo dan con una en Iparragirre, justo cuando ya habían asumido que tendrían que rascarse el bolsillo en un parking subterráneo. Residentes en el Casco Viejo y veraneantes en Plentzia, se han acercado a la capital «para hacer unos recados». «Hemos dado bastantes vueltas y justo cuando ya había decidido entrar en el privado ha quedado libre un sitio», relata la mujer, que recuerda cuando «en agosto no había ni un solo coche en la ciudad».

Eliminar la OTA hace que más de uno tenga que abrir la cartera. Algunos, como Itziar y su marido, ya venían concienciados de que iban a tener que pasar por las expendedoras de algún aparcamiento privado. La pareja llegaba a la capital vizcaína desde Getxo. Su idea inicial pasaba por dejar el vehículo en el Ensanche y luego visitar el Guggenheim junto a su hijo. La decisión de dar una vuelta a la manzana antes de entrar en el subterráneo les salva. «Hemos optado por ver cómo estaban los alrededores antes y mira, ha habido suerte a la primera», proclama contenta.

Los garajes de pago se han convertido en una alternativa obligada estos días. Decir que están haciendo el 'agosto' sería un juego de palabras muy fácil y no del todo ajustado a la realidad. «La ocupación es similar a la de otras épocas del año, pero sí se nota algo más de afluencia con esto de la OTA», reconocen desde el parking del Ensanche. El goteo de vehículos al subterráneo es constante, con muchos momentos en los que el luminoso de la entrada marca 'lleno'. «Igual le pasamos la factura al Ayuntamiento», comentan, medio en broma medio en serio, Jon y Carmen, ambos vecinos de Felipe Uhagon, que han debido dejar el coche en el subterráneo de Indautxu ante el colapso de las calles.

El área de Movilidad y Sostenibilidad municipal adelanta que «es pronto para evaluar la medida» de suspensión de la OTA. «Estudiaremos los resultados de los primeros quince días y veremos cómo actuar. Es algo nuevo y aún hay que ver cómo se desarrolla», explican fuentes del departamento.

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