Destrozan una hornacina de 1920 del apóstol Santiago en Bilbao La Vieja

La talla sufrió importantes destrozos tras ser atacada./Luis Ángel Gómez
La talla sufrió importantes destrozos tras ser atacada. / Luis Ángel Gómez

El Ayuntamiento repondrá la talla con una réplica de una imagen del santo que data de 1500 y que está expuesta ahora en la catedral de Santiago

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Las pasadas fiestas de Santiago han causado una profunda pérdida al patrimonio cultural del Casco Viejo de Bilbao al llevarse por delante la hornacina del apóstol del mismo nombre, situada en la plazoleta de Bilbao La Vieja. La talla quedó «totalmente destrozada», lamentan responsables del Ayuntamiento.

El Consistorio ha reaccionado de inmediato ante la petición formulada por vecinos de la zona. Repondrá la figura con una réplica del Santiago Peregrino -que data de 1500-, expuesta actualmente en la catedral de Santiago, aunque es propiedad del Museo Diocesano. «No sabemos lo que tardaremos en que nos hagan la obra, pero llevará su tiempo», reconoció a este periódico un portavoz municipal. Corresponde al Ayuntamiento las «labores de mantenimiento» de la hornacina al encontrarse dentro de la ruta bilbaína del Camino de Santiago.

El autor o autores del ataque, ocurrido el pasado 25 julio, se emplearon «con saña», denuncian fuentes municipales. Los gamberros no solo rompieron el cristal «blindado» que protegía la pieza religiosa. «Los ataques fueron de todo menos casuales», corrobora Marino Montero. «Hay que tener muy mala baba para cebarse con una de las iconografías más populares de la ciudad. Se necesita mucha fuerza para romper el cristal y luego tener peor leche para arrancar de cuajo la cabeza de la talla. Semejante salvajada supone un ultraje al patrimonio cultural colectivo de los bilbaínos», protesta.

Otros ataques

El Consistorio sopesó en un principio restaurar la imagen, pero desistió ante la imposibilidad de culminar la tarea con éxito al «encontrarla inservible por los gravísimos daños sufridos». No es la primera vez que esta pieza es objeto de ataques. Hace seis años, el Ayuntamiento procedió a su limpieza para eliminar las pintarrajeadas causadas por otros gamberros. «Pedimos civismo y cuidar la ciudad entre todos», rogó el exedil José Luis Sabas para evitar unos hechos que han vuelto a repetirse.