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¡Viva el rey!

JON AGIRIANO

Llevaba tiempo oyendo hablar muy bien de Mikel Urrutikoetxea, pero antes de crearme ilusiones quise conocer la opinión de una gran autoridad. No quería perder el tiempo cultivando otro anhelo que terminase en desengaño, así que decidí poner mi confianza en manos de un sabio. Siempre es la mejor solución. Fue hace seis años, justo unos días antes del debut como profesional del pelotari de Zaratamo. Durante una comida con varios campeones manomanistas en un txoko de Vitoria, Jesús García Ariño dio sus bendiciones a aquel chaval larguirucho y de apariencia endeble al que la pelota le salía como un tiro. «Viene muy bueno», me dijo. Y ya no lo dudé. A partir de ese momento, yo esperaría con paciencia paternal a Urrutikoetxea, confiaría en él como el campeón vizcaíno que los pelotazales de la provincia llevábamos años aguardando.

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