El Correo

RÍO2016

Juegos Olímpicos

Fracasos y desafíos

El desafío de Edwin Moses

Edwin Moses, en plena carrera.
Edwin Moses, en plena carrera. / Upi
  • Jimmy Carter: «Retiraré el pasaporte a los deportistas que vayan a los Juegos de Moscú»

  • El presidente estadounidense cerraba así la puerta a los atletas que como Edwin Moses estaban llamados a triunfar en los Juegos de 1980

La política lo impregnaba todo, finalizaba la década de los 70 y la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS continuaba dividiendo el mundo en dos ejes, el comunista y el capitalista. El deporte también sufriría las consecuencias de esta guerra ideológica y sería en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 cuando la rivalidad entre ambas potencias traspasaría la mera política ensuciando también las Olimpiadas. Moscú 80 sufriría el mayor boicot que se recuerda en unos Juegos Olímpicos, Estados Unidos se plantaría ante la candidatura de la URSS y privaría a sus deportistas de triunfar en el Olimpo, es el caso de Edwin Moses, un atleta que llegaba con el cartel de máximo favorito para el oro en 400 metros vallas. Jimmy Carter advirtió que retiraría el pasaporte a cualquier deportista que acudiese a esos Juegos.

Moses alcanzó su primer oro en Montreal 76, batiendo el récord mundial marcado en los Juegos de Munich. Su superioridad se hizo patente al sacarle al medalla de plata un segundo de ventaja y casi dos al tercero. Su palmarés le convertiría en uno de los deportistas más laureados. Al oro en Montreal se le sumaría otro en Los Ángeles 84. Y se despediría del atletismo con el bronce en Seúl 88. Además se hizo también con dos oros en los campeonatos mundiales de Helsinki y Roma. Moses batiría hasta cuatro veces el récord mundial de los 400 vallas. Fue en la década de los 80 un atleta invencible, pero la política le arrebataría la oportunidad de luchar por el oro en Moscú.

Dos años antes de los Juegos, Afganistán, con un Gobierno socialista, sufrió una guerra civil en la que tanto la URSS como EEUU tomaron parte en bandos enfrentados. Hasta entonces se trataba de una disputa más entre las dos potencias. El Comité Olímpico Internacional se reunía entonces para decidir la sede de los Juegos de 1980. Los Ángeles y Moscú eran las dos opciones. Finalmente el resultado de las votaciones acabaría con 39 votos a favor de la capital rusa y 20 para la ciudad californiana.

A falta de seis meses para el inicio de los Juegos, Jimmy Carter, presidente por aquel entonces de los Estados Unidos, comunicó al COI que la selección norteamericana no asistiría a las olimpiadas a menos que la URSS retirara sus tropas de Afganistán, al considerar que la presencia de estas era una invasión y violaba los derechos internacionales. La URSS contesto tajante. «Solo una Tercera Guerra Mundial puede impedir que Moscú sea la sede».

Así comenzó un boicot que produjo que los Juegos de 1980 tuvieran la cifra de participación más baja desde 1956. Finalmente serían 62 naciones las que se alinearían del lado de los Estados Unidos. A pesar de la baja participación se consiguieron batir 36 récords mundiales. La URSS, gran vencedora en el medallero, se haría con 195 metales, 80 de ellos oros. Volker Beck, de Alemania del Este, sería el campeón de los 400 vallas con un tiempo de 48.70. Cuatro años antes Edwin Moses había conseguido el oro con un tiempo de 47.64 y en los Los Ángeles 84 lo haría en 47.75.