67 denuncias en unos días «sin incidencias reseñables»

67 denuncias en unos días «sin incidencias reseñables»
E. C.

La mayor parte por hurtos. Además, un grupo de turistas se bañaron en el parque Doña Casilda, dejando la imagen de día

L. L. | E. M.

La seguridad era una de las mayores preocupaciones de las administraciones porque recibir a decenas de miles de forasteros con mucha sed de cerveza puede ser, a priori, una situación potencialmente explosiva. Pero no. Los aficionados al rugby confirmaron su fama de gente civilizada y, según el Ayuntamiento, «apenas se registraron incidencias reseñables». La Policía Municipal y la Ertzaintza recogieron durante las finales de 67 denuncias, «fundamentalmente por hurtos al descuido de móviles y carteras». Además, se realizaron dos decomisos de comida en puestos de venta ambulante.

Una de las imágenes del fin de semana la protagonizaron unos turistas que decidieron darse un baño en la fuente del parque Doña Casilda, a pesar de que Bilbao no está teniendo un mes de mayo caluroso.

En cuanto a los incidentes gestionados por el servicio de emergencias, el 112 atendió «una veintena de llamadas, en su gran mayoría relacionadas con la atención a personas ebrias». Aún así, tan tranquilo estuvo todo que la embarcación de rescate acuático que tiene su base en el pantalán situado bajo el puente de Deusto no tuvo que realizar ningún rescate. «No se han producido comportamientos antisociales entre aficiones, demostrando que el rugby es un deporte que otorga gran importancia a los valores y al respeto entre aficiones», valoró el Gobierno municipal.

El personal de seguridad también se reforzó en el metro, y también pudo disfrutar de un ambiente tranquilo. De hecho, una de las labores más habituales de los vigilantes era ayudar a los 'supporters' despistados. «No estamos obligados, pero lo hacemos igual», explicaba un profesional en la estación de Indautxu. Como es habitual en las noches de los fines de semana, hubo gente borracha y vomitonas, pero los escasos incidentes fueron protagonizados por ciudadanos locales. Como el de un toxicómano que quiso colarse y luego agredir a los vigilantes en la estación de San Mamés. A parte de eso, la noche del sábado en el metro fue incluso más tranquila que la de un sábado normal.

 

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