Decenas de migrantes renuncian a seguir hacia Europa y eligen quedarse en Bilbao

Parte de los migrantes que duermen en Atxuri posan con los vecinos que les atienden. /E. C.
Parte de los migrantes que duermen en Atxuri posan con los vecinos que les atienden. / E. C.

Una treintena de personas lleva dos días pernoctando en las canchas de Atxuri y recibiendo alimentos de los vecinos

Luis López
LUIS LÓPEZ

Muchos de los migrantes que desde hace algo más de dos semanas pasan por Bilbao tras haberse jugado la vida en el Mediterráneo siguen hacia Europa. Otros no. Y estos últimos renuncian a hacerlo por varios motivos. Algunos se pasan bastante tiempo esperando a que su familia les gire dinero para continuar viaje, lo que para alguien indocumentado supone toda una peripecia. Otros han llegado hasta aquí sin un plan muy detallado, más allá de huir de la miseria de sus países de origen, y se piensan qué hacer. Otros, directamente, dicen que se quieren quedar en Bilbao. En fin, que todo esto que está pasando forma parte de una realidad muy compleja. Mucho más que asumir, únicamente, que están de paso.

Las cifras más fiables son las de Cruz Roja, que dirige un dispositivo apoyado por el Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao. Se trata de un centro de primera acogida que ahora cuenta con 88 plazas y que da cobijo, comida y asistencia durante un máximo de tres días a los migrantes que llegan a la ciudad. Manuel Calvo, coordinador de la ONG en el territorio, explica que desde que todo esto empezó -a finales del mes pasado- hasta ayer se había asistido a un total de 520 personas. «Calculamos que el 95% sigue su tránsito... Pero es una estimación», aclara.

¿Y qué pasa con los que se quedan? Este ya es un asunto incluso más peliagudo y que va más allá del puro fenómeno migratorio. ¿Hay algún mecanismo de asistencia para ellos? «Están los dispositivos habituales, los que hay durante todo el año», explica Calvo. Es decir, los albergues. Porque, claro, en algún momento el migrante deja de serlo, pasa de estar sujeto a estos mecanismos de atención y se convierte una persona sin techo sin más. El protocolo municipal para la gente sin hogar establece que cuando alguien está ligado a Bilbao -esto es, cuando los servicios sociales le conocen desde hace más de tres meses- puede pasar un máximo de siete días en este tipo de equipamientos. Si no está ligado a la ciudad, únicamente tres. Y en estos momentos, según fuentes municipales, los albergues están completos. Igual que ocurre todos los años por estas fechas, aclaran.

Antes de la lluvia

Por eso hay decenas de migrantes sin techo que estos días están pernoctando en la estación de Abando y en el barrio de Atxuri. En concreto, una treintena lleva un par de días en las canchas del barrio, según divulgó ayer la asociación vecinal Atxurigorri.

«Todos han pasado por Cruz Roja, pero una vez que transcurren los tres días no tienen a donde ir», certifica Iñigo Sancho, uno de los portavoces del colectivo vecinal. Así que «el miércoles, cuando vimos que se anunciaban lluvias, les ofrecimos venir a las canchas, un lugar abierto pero que está techado». Allí los vecinos les proporcionan alimentos, información y afecto.

«Se dice todo el tiempo que están en tránsito, pero vemos que hay muchos que no, que tienen intención de hacer su vida en Bilbao». Al fin y al cabo, una vez que llegan a la ciudad reciben información de que en otros países «las condiciones para los migrantes son peores que aquí». Con riesgo, incluso, «de ser devueltos a sus países de origen».

Si la situación ya es complicada, aún la hace más difícil el hecho de que el movimiento de gente que llega y se va es constante. «Es imposible saber a ciencia cierta, ni siquiera de manera aproximada, cuántos se quedan, o durante cuánto tiempo», asume Marta Abiega, de Ongi Etorri Errefuxiatuak, uno de los colectivos más activos durante las últimas semanas. En la ONG han acogido a gente en pisos particulares, montado dispositivos en barrios y hablado con numerosos migrantes. «Hay que tener en cuenta que muchas veces no tienen un proyecto claro de lo que quieren hacer», corrobora. Por eso, desde el colectivo reclaman una mayor implicación de los poderes públicos para afrontar esta crisis.

Pero no es muy difícil imaginar los recelos que despertaría el hecho de habilitar aquí, y sólo aquí, un dispositivo más ambicioso, único en el entorno, que pueda alimentar las acusaciones del 'efecto llamada'.

Las claves

520
migrantes han pasado por el centro de primera acogida que Cruz Roja tiene en Bilbao desde que se inició la crisis migratoria, a finales del mes pasado, coincidiendo con la llegada del buen tiempo en el Mediterráneo.
Sólo tres días
El centro gestionado por la ONG y financiado por el Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao tiene capacidad para acoger a 88 personas. Eso sí, únicamente pueden quedarse ahí un máximo de tres días.
95%
de los migrantes siguen su camino hacia Europa, según una estimación de Cruz Roja. Pero también hay otros que han decidido quedarse en Bilbao.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos