Arévalo y Bayona se reparten los Goya

Raúl Arévalo, con uno de sus Goyas./
Raúl Arévalo, con uno de sus Goyas.

'Un monstruo viene a verme' arrasa con nueve estatuillas, aunque 'Tarde para la ira' se hace con el galardón a la mejor película

OSKAR BELATEGUI

Un monstruo viene a verme arrasó con nueve de los doce a premios Goya a los que aspiraba en una edición que sancionó como mejor película a Tarde para la ira, la ópera prima de Raúl Arévalo, que se hizo con cuatro estatuillas. El actor arrancó la noche subiendo a recoger el premio que tenía cantado, el de director novel. Un monstruo viene a verme barrió en las categorías técnicas. Un emocionado Juan Antonio Bayona a duras penas contenía las lágrimas cada vez que algún miembro de su equipo subía a recoger un galardón: fotografía, dirección artística, efectos especiales, montaje... Una recompensa a una cinta que ha superado los 26 millones de euros de taquilla y que ha pinchado en su estreno estadounidense. Después le toco subir a recoger el Goya al mejor director. «Me siento muy orgulloso de formar parte del cine español. Todos debemos apoyar la cultura, todos», remató.

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Tarde para la ira había vencido en todas las entregas de premios previas. El triunfo en los Goya servirá para que el filme regrese a las salas este fin de semana hasta ocupar 150 cines. Su estreno el pasado septiembre se saldó con una tibia recaudación apenas superior al millón de euros (el filme costó 1,2 millones). Arévalo siempre ha lamentado el escaso apoyo promocional de Televisión Española, que participa en una cinta fruto del esfuerzo personal de la productora Beatriz Bodegas, quien hipotecó su casa y todavía no ha visto un euro.

Roberto Álamo fue el mejor actor por su policía brutal de Que Dios nos perdone y Emma Suárez hizo doblete: como actriz protagonista de Julieta y como actriz de reparto por La próxima piel. Solo Verónica Forqué había recibido dos premios en una misma noche en toda la historia de los Goya.

Dani Rovira condujo por tercera vez la ceremonia. Se mostró más suelto y relajado que en ediciones anteriores. Apostó por un humor blanco e inofensivo, insistiendo en el éxito de taquilla del cine español, que este año ha rebasado los 100 millones de euros. «Gracias a Pedro Almodóvar y a Fernando Trueba, España es un país mucho más respetado en el mundo», piropeó el cómico ante el director de Julieta, que no se quitó las gafas oscuras a causa de su fotofobia. Se vistió de Supermán para bromear con la presidenta de la Academia, Yvonne Blake, que diseñó el vestuario de la película. A su lado, el ministro de Cultura sonreía complacido.

Triunfadores vascos

Yvonne Blake y el vicepresidente Mariano Barroso se enorgullecieron en su discurso de los 16 millones de espectadores que eligieron el año pasado ver una película española. Hicieron de nuevo una loa a la buena salud creativa de nuestro cine y un recordatorio a los 105 millones en el IVA de las entradas que ha recibido el Estado, que a su vez ha dedicado solo 77 millones a la industria. «No vivimos del Estado, somos un sector que gene riqueza y empleo», remarcaron. Y rogaron por «una nueva actitud de las autoridades hacia nuestra cinematografía, un pacto de Estado por el cine».

El cine vasco consiguió el Goya al mejor largometraje de animación con Psiconautas, los niños olvidados, codirigida por el bilbaíno Pedro Rivero y el gallego Alberto Vázquez, autor del cómic en el que se basa esta fantasía para adultos. El filme de la productora Basque Films, que arrancó su periplo internacional en el Zinemaldia de 2015 y ha pasado por setenta festivales, está poblada de criaturas tales como un cerdo traficante de droga y un pajarillo que subsiste con ansiolíticos. El getxotarra Fernando Velázquez consiguió, al fin, en su cuarta nominación, la estatuilla por la música de Un monstruo viene a verme. Un merecido reconocimiento a un compositor que ya trabaja en producciones internacionales, pero que anoche se acordó de la escuela de música de su pueblo.

Fue una gala que transcurrió fluida, con algún gag facilón -Rovira poniéndose tacones para reivindicar la igualdad en el cine- y con algunos picos de emoción como Carlos Santos, mejor actor de reparto por su Paesa de El hombre de las mil caras, que se lo dedicó a su hermana enferma de cáncer, y Silvia Pérez Cruz, que ganó el Goya la mejor canción por Cerca de tu casa y lo agradeció interpretando este tema contra los desahucios. La cara de mosqueo de Almodóvar cuando Rovira bromeó al preguntarle si le estaba gustando la gala en 3D (por no quitarse las gafas) no entraba en el guion, al igual que la pulla final de Ana Belén, Goya de Honor, que concluyó su larguísimo discurso con un durísimo «salud y trabajo para esta profesión, que no se merece tanto desprecio de sus gobernantes».

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