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Imagen de 'Magical Girl'.
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Los secretos de 'Magical Girl'

  • El director madrileño Carlos Vermut nos desgrana las claves de su segundo largometraje, galardonado con la Concha de Oro en el pasado Festival de San Sebastián y que este viernes llegará a los cines

Carlos Vermut es el hombre del momento, al menos en lo que a cine patrio se refiere. Avalada por la Concha de Oro del reciente Zinemaldia (también hubo premio para la labor de dirección de su autor), 'Magical Girl', su segundo trabajo tras la cámara, llega este viernes a nuestra cartelera y todo apunta a que se convertirá en un filme de culto instantáneo. Incluso Pedro Almodóvar, que suele posicionarse en muy contadas ocasiones, afirma que la película es "la gran revelación del cine español en lo que va de siglo", comparable a 'El sur' o 'Arrebato'. El director y dibujante de comics, al que se quiso encasillar bajo la etiqueta 'generación low-cost', ya había demostrado su versatilidad en 'Diamond Flash' para apropiarse de los códigos de materiales a priori tan dispares como el terror italiano o el universo de los superhéroes, pero el salto cualitativo y cuantitativo es notable.

Ahora bien, ¿qué es 'Magical Girl'? Recordemos su sinopsis. Alicia (Lucía Pollán), una niña enferma, sueña con el vestido de la serie japonesa 'Magical Girl Yukiko'. Luis (Luis Bermejo), su padre, hace todo lo posible para conseguirlo. Su destino se cruza con el de Bárbara (Bárbara Lennie), una atractiva joven con desórdenes mentales, y con el de Damián (José Sacristán), un profesor retirado de todo menos de su tormentoso pasado.

Para que los espectadores puedan sacar el máximo provecho de la experiencia, el madrileño nos desgrana todas las claves de la cinta. Una guía de referencias comentada por el propio cineasta.

Los secretos de 'Magical Girl'

1. Edogawa Rampo y la novela de misterio

Devoto del trabajo de cineastas tan singulares como Hiroshi Teshigahara y Yasuzo Masumura (menciona, en particular, 'La mujer de las dunas' y 'Blind beast'), Vermut reconoce que la literatura nipona es quizás una de las influencias que mayor peso ha ejercido sobre el resultado final de la película. En el caso de Edogawa Rampo (Edgar Allan Poe pronunciado a la japonesa, es el seudónimo del desaparecido Hirai Tarou) es evidente. "Sus relatos eran grotescos y enigmáticos, tan oscuros como perversos. Es imposible quitarse de la cabeza su definición de la 'femme fatale'. El homenaje es total: esa suerte de Google que utiliza el personaje de Luis Bermejo se llama Rampo y la puerta que atraviesa Bárbara Lennie es la puerta del lagarto negro, en tributo a su célebre novela".

2. Yukio Mishima: dominación y sumisión

La singladura del escritor Yukio Mishima bien merecía su propia película. De ella dio buena cuenta Paul Schrader en 1985 ('Mishima, una vida en cuatro capítulos'), aunque para conocer en profundidad su filosofía nada como acercarse a 'Yukoku or Rite of Love and Death, el único filme que realizó el también dramaturgo. Al hilo de su novela 'Patriotismo', describía el último encuentro amoroso y posterior 'seppuku' (el tradicional suicidio ritual) de un joven teniente, militante convencido del camino del samurai. No en vano, el mismo destino que abrazaría Mishima para sí mismo el 25 de noviembre de 1970. Vermut siente debilidad por su obra. “Sin duda, 'Magical Girl' recoge y rinde pleitesía a su legado: culpa, obsesión enfermiza y los espacios claustrofóbicos del sadomasoquismo. Su descripción de las relaciones de poder, del vínculo entre la dominación y la sumisión, está muy presente en mi historia”.

Los secretos de 'Magical Girl'

3. Mahō shōjo para adultos

Chicas que poseen algún poder mágico. Una forma muy escueta de presentar el 'mahō shōjo' (magical girl), ese subgénero del manga y el anime que adora el personaje de Lucía Pollán. El director nos recomienda una serie de doce episodios que se aleja de los tópicos de orientación infantil, 'Puella Magi Madoka Magica'. "Su contraste entre luz y oscuridad lo podéis apreciar en la trama. Bajo su apariencia dulzona se oculta una tragedia, la de una adolescente que debe hacer frente a la soledad, el suicidio y la angustia vital. Es una locura".

4. Pink Martini y el lagarto negro

La canción que acompaña los créditos finales de 'Magical Girl' se ha ganado su propio capítulo en esta guía. Curiosamente, no son pocos los espectadores que tras su pase en el Zinemaldia la vincularon a la banda sonora de 'Charada'. El parecido es razonable. En 1968, Kinji Fukasaku dirigió una adaptación de 'El lagarto negro' de Edogawa Rampo. El filme lo protagonizaba la actriz travesti Akihiro Miwa, pareja de Yukio Mishima, que décadas más tarde prestaría su voz a dos joyitas del gran Hayao Miyazaki, 'El castillo ambulante' y 'La princesa Mononoke'. Miwa, además, cantaba el tema principal de la película. En los noventa, los norteamericanos Pink Martini registraron una espléndida revisión de la misma para su álbum 'Sympathique', justo la que cierra la cinta. "Desde la primera vez que la escuché supe que algún día la utilizaría. Fue una de mis mayores inspiraciones para concebir el personaje de Bárbara, una mujer de hielo que nunca sabes lo que está pensando". Para ilustrar la conexión Japón-España, Vermut publicó en el blog de 'Magical Girl' la versión nipona que Pepa Flores grabó de su tema 'Me conformo'. "Cuando dos culturas armonizan en una misma obra se alcanza una carga extra de sensualidad y misterio", aseguraba. Del mismo modo, se confiesa fan de Asakawa Maki, una cantante de jazz que comenzó su carrera en los sesenta, actuando en las bases militares con las que Estados Unidos contaba en la tierra del sol naciente, antes de alcanzar cierta popularidad y convertirse en la Billie Holiday japonesa.

Los secretos de 'Magical Girl'

5. Kegadol

Para cerrar el capítulo de deudas niponas, ración extra de obsesiones marcianas y malsanas. "Las lesiones y los vendajes de Bárbara remiten al 'kegadol', un fetichismo cuya máxima inquietud son jovencitas heridas, cubiertas de parches y apósitos".

6. Los cuentos de hadas

Todos los roles de la película replican los arquetipos y el simbolismo del cuento de hadas. "El personaje que interpreta Lucía Pollán ofrece un guiño directo a 'Alicia en el país de las maravillas' y el de Luis responde al nombre de su autor, Lewis Carroll. Y qué decir del espejo que intenta atravesar Bárbara. Son perfiles tradicionales del cuento clásico (la princesa, la madrastra, el fiel escudero de la reina), pero corrompidos por un halo de maldad y depravación".

7. Oz, un mundo fantástico

Si los cuentos de hadas son un buen punto de partida para comprender los rasgos psicológicos de las criaturas que pueblan el universo de 'Magical Girl', no menos importantes son los guiños a 'El maravilloso mago de Oz', el clásico de la literatura infantil de Lyman Frank Baum. Una materia prima que ya ha sido trasladada a la gran pantalla en diversas ocasiones. "El extraño mundo de Oliver Zoco, que muchos han querido relacionar con la mansión en la que se celebraban orgías rituales en 'Eyes Wide Shut', es una referencia a 'El mago de Oz'. Bárbara recorre un camino hasta llegar a su caserón y lleva siempre unos zapatos rojos de brillantina. Como remate, la clave para detener la sesión es 'hojalata'".

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8. Rompecabezas

La relación entre José Sacristán y Bárbara Lennie es un puzzle en el que falta una pieza. "El espectador debe completar la historia y participar emocionalmente en la misma. ¿Qué sucedió en el pasado entre ellos? Fuera de plano hay otro relato, un enigma sin una respuesta clara. Creo que en el cine es fundamental controlar lo que no cuentas explícitamente. Por eso me interesa la elipsis y la sugerencia frente a la verbalización del misterio. Tarantino, por ejemplo, nunca se recrea en las tramas. El maletín de 'Pulp Fiction' sólo era una excusa para presentar a unos personajes".

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9. Razón e instinto

No es baladí el monólogo de Oliver Zoco en el que explica las razones del triunfo de la tauromaquia en España. "Por venganza o por odio, el lado oscuro de la naturaleza humana explota sin previo aviso. No es una cuestión de héroes y villanos, sino de paradoja moral. Es esa lucha de la razón y el instinto que palpita en la cultura de nuestro país. El contraste entre lo festivo y lo lúgubre que, por ejemplo, subyace en nuestra tradición religiosa. También en el cinismo y la alegría melancólica de los españoles. Buñuel, Saura y Almodóvar, tres directores que de una u otra manera me han marcado, asumen este conflicto hasta sus últimas consecuencias".

10. Un mundo en crisis

Aunque Vermut no quería hablar de la crisis, sí optó por evitar la abstracción y situar el argumento en la época que estamos viviendo. "Es una opción narrativa que está en el ADN del cine negro. 'Diamond Flash' no tenía esa conexión con la realidad, pero en 'Magical Girl' somos testigos de un momento muy concreto, aunque jamás pretendiese invocar una mirada documental. Hasta 'Transformers' habla de cómo somos ahora, del tipo de sociedad en la que participamos incluso de manera inconsciente".

11. Humor no apto para todos los públicos

He aquí el paradigma de lo que denominan 'risas que hielan la sangre'. "El mío no es un humor para el gran público. Es seco, cortante como una navaja. Entiendo que a más de uno le trastornará que una niña de doce años le pida a su padre un cigarro y un gin tonic, o que Bárbara bromee con el impacto que causaría arrojar a un bebé por la ventana".