El Correo

El genio de Frank Gehry

La peineta de museo de Frank Gehry.
La peineta de museo de Frank Gehry. / MARIO ROJAS
  • El padre del Guggenheim, que el sábado visita de nuevo Bilbao, le hace una peineta a un periodista en Oviedo, donde recogerá el Príncipe de Asturias de las Artes, por una pregunta que le pilló "descolocado": "¿Su obra es arquitectura-espectáculo?"

A preguntas inoportunas, respuestas impertinentes. Algo así debió pensar el arquitecto Frank Gehry este jueves en Oviedo. El padre del Museo Guggenheim de Bilbao se encuentra en el Principado para recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en la gala que se celebrará el viernes en el Teatro Campoamor. Como contrapartida al galardón, debía presentarse ante los medios para responder a sus preguntas. Lo hizo pasadas las tres de la tarde y recién aterrizado, pero el 'jet lag' le jugó una mala pasada. O eso dice él.

Al canadiense de nacimiento, pero estadounidense de nacionalidad, no le hicieron mucha gracia las primeras preguntas que le estaban haciendo. Y el colmo del asunto fue una que cuestionaba el papel de la arquitectura actual, concretamente la suya. "¿Es su obra arquitectura-espectáculo?", le espetó el informador. Gehry, en vez de regatearlo como buenamente pudiese - teniendo en cuenta que él es un profesional de reputada fama y solvencia-, no tuvo otra ocurrencia que levantar el puño derecho y alzar su dedo corazón. Vamos, lo que se conoce como hacer una peineta.

Se conoce que ni en Toronto, donde nació, ni en Los Ángeles, donde reside, conocen el castizo refrán de hacer oídos sordos a palabras necias. O que la ira se apoderó de él en el momento más inoportuno porque después le volvió la cordura y se dirigió de nuevo al periodista de la discordia, esta vez de viva voz y para disculparse. "Me ha pillado descolocado", se excusó el también Premio Pritzker, algo así como el oscar de la arquitectura.

Pero además de pedirle perdón, Gehry también quiso explicar el porqué de su reacción, sobre todo cuando minutos antes había aparecido en escena de buen talante y bailando al son de las gaitas asturianas. Al parecer, el viaje en avión le había dejado un tanto aturdido.

De todos modos, el arquitecto ha llegado a Asturias dispuesto a hablar muy clarito porque antes del incidente, había asegurado que "en el mundo en que vivimos, el 98 por ciento de los edificios que hacen son pura mierda, son malditos edificios sin sensación ni sentido del diseño ni respeto por la humanidad". Y es más, en su opinión, hay muy poca gente capaz de hacer algo relevante en este campo; sólo, de vez en cuando, "algunas personas hacen algo especial". Ahí queda eso.

La conexión con Bilbao

Frank Owen Gehry (Toronto, 1929) asegura que con sus 85 años adora su trabajo y no piensa en jubilarse. Asimismo, tampoco puede decir cuál es su obra favorita, como un padre no puede decir cuál de sus hijos es al que más quiere. Pero ¿y nuestro Guggenheim, una de sus primeras obras en Europa? ¿No le ha marcado tanto como a la villa? Ahí el americano se permite una licencia: "En Bilbao experimenté una sensación fantástica con la ciudad".

En su opinión, el Guggenheim cambió una "ciudad triste" con una industria del acero y un puerto en declive por otra en la que los vecinos se sienten orgullosos. Y, añade, se consiguió, "con un precio muy modesto y nada pomposo". Aunque ha dicho ser consciente de que lo que se consiguió en Bilbao no se puede dar en todas partes, sí que ha defendido la necesidad de que los edificios públicos, como las bibliotecas, los museos o los teatros, sean en cierta medida, iconos de las ciudades.

El sábado, en el canal de Deusto

El arquitecto, uno de los representantes más destacados de lo que se llama corriente deconstructivista en Estados Unidos, recogerá este viernes el Príncipe de Asturias de las Artes por su obra "virtuosa e innovadora". Y con él bajo el brazo se plantará el sábado en la capital vizcaína, en la que celebró su último cumpleaños el 28 de febrero. ¿Su misión? Poner la primera piedra del puente de Zorrozaurre, que llevará su nombre por expreso deseo del anterior alcalde, Iñaki Azkuna. Se trata de la puesta de largo de las obras de apertura del canal de Deusto, con la que se inicia la última gran obra que le queda por materializar la ciudad, la renovación de la península de Zorrozaurre.