«Tengo una cuesta y más de cien escaleras para llegar al portal»

Raquel González y unos vecinos de Zurbaranbarri, al pie de un tramo empinado de escaleras./L. gonzález
Raquel González y unos vecinos de Zurbaranbarri, al pie de un tramo empinado de escaleras. / L. gonzález

1.400 vecinos se quejan al Ayuntamiento en una carta de la falta de accesos en Zurbaranbarri mientras el PP recuerda que «esto también es Bilbao»

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Hace casi dos años que el metro llegó a Zurbaranbarri, en la ladera del monte Artxanda, pero lo cierto es que la modernidad en esta zona tan solo transita bajo el suelo. Arriba, en la superficie, basta un simple paseo para comprobar que este barrio, construido de la nada en los años 60 para dar cobijo a los trabajadores de la desaparecida fábrica de Echevarría, sigue como cuando estrenaron los altos bloques de viviendas sus primeros moradores.

Para salvar el pronunciado desnivel, numerosos tramos de escaleras se entremezclan con los edificios. Barreras arquitectónicas insalvables para las personas mayores, que son en su mayoría las que habitan el barrio, además de para carritos de bebés y vecinos con problemas de movilidad. Una situación criticada ya por el Partido Popular, que se ha postulado para darle solución, incluyendo esta actuación en su programa electoral. «En 2017 logramos arrancar al actual equipo de gobierno 250.000 euros para la ejecución de infraestructuras, con rampas mecánicas y ascensores, pero lo han metido en un cajón y se han olvidado», declaraba ayer Raquel González, actual presidenta del PP en Bizkaia y candidata a la alcaldía de la villa en las próximas elecciones. «Esto también es Bilbao pero como no sale en las postales, Aburto y el PSE, que es el que le mantiene, no se acuerdan».

Cesión de terrenos

Lo mismo opinan los vecinos que por iniciativa propia han entregado una carta con más de 1.400 firmas en el Ayuntamiento, lo que supone prácticamente el 70% de los residentes en este lugar. «Ya han pasado tres meses desde que la llevamos y no hemos obtenido respuesta», afirma Santos Cantero, vecino de 81 años y uno de los precursores de esta recogida puerta a puerta. «Aquí pagamos los mismos impuestos que los de abajo y tenemos que llegar a casa deslomados», asegura, justo antes de cruzarse con otra veterana residente del barrio. «Tengo una cuesta y más de 100 escaleras para llegar al portal», afirmaba resignada, cogiendo aire con la bolsa de la compra en la mano. Para muchos, bajar al supermercado, junto al metro, desde la zona cercana al instituto y el colegio público, a unos 200 metros, supone «casi una hora. Tenemos que pararnos para recuperarnos y seguir». Y así todos los días.

Lo que más asombra a otro de los vecinos es la falta de medidas una vez cedidos al Consistorio varias parcelas de terreno para llevar a cabo los prometidos trabajos. «Siguen sin hacer nada. Pensábamos que con la apertura del metro se iba a mejorar el barrio, como ha sucedido en Otxarkoaga o en Uribarri, pero aquí nos tienen olvidados».

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