Cuatro de cada diez solicitantes de un alquiler municipal en Bilbao renuncian a la vivienda

Viviendas Municipales tiene 1.200 pisos en este barrio./Yvonne Fernández
Viviendas Municipales tiene 1.200 pisos en este barrio. / Yvonne Fernández

La rechazan por su ubicación o por no cubrir «sus expectativas», aunque eso implique un año de exclusión de las listas para optar a otro piso

JOSÉ DOMÍNGUEZ

El alquiler de las viviendas municipales de Bilbao atraviesa por un buen momento. Así se desprende de la memoria del año pasado del servicio dependiente del Ayuntamiento que ayer presentó su presidente, el concejal socialista Goyo Zurro: en 2017 se formalizaron 1.016 contratos, el número más alto desde el año 2000. El informe, sin embargo, revela un aspecto negativo, como es la dificultad para formalizar los arrendamientos. Cuatro de cada diez solicitantes renuncian al piso que se les ofrece, aunque eso conlleve que se les expulse un año de la lista de espera y pierdan la antigüedad del servicio vasco de vivienda Etxebide, a la que hay que estar inscrito para optar a cualquier tipo de piso protegido en la ciudad, también los que pertenecen a la administración local.

El edil socialista reconoció que las razones por las que renuncian son muy variadas y «no hay un patrón». Pero influye sobre todo que el inmueble no cubra las «expectativas» del solicitante. Desde carecer de ascensor a ser pequeño, estar lejos del trabajo y el colegio de los niños o exigir un gasto extraordinario en transporte. Y también su propia ubicación. Porque, a pesar de que los 4.132 pisos de Viviendas Municipales están repartidos por veintidós barrios y siete de los ocho distritos de Bilbao, algunos gustan más que otros. Por ejemplo, 1.200 se concentran en Otxarkoaga, una zona con uno de los niveles de vida más bajos de la ciudad.

En el caso de 41 inmuebles, se han ofrecido hasta tres veces «y más» antes de ser ocupados

La consecuencia es que tienen que enseñar «1,7 veces cada piso antes de cerrar un contrato». En el caso de 41 inmuebles, hubo que reiniciar el proceso hasta en tres «y más» ocasiones. Para concretarlo en cifras, basta decir que en los dos últimos años se propuso un alojamiento municipal a 465 solicitantes, pero sólo aceptaron 276. Este 41% de renuncias se sitúa muy por encima de las que maneja el servicio de alquiler público Alokabide del Gobierno vasco, donde el porcentaje se reduce al 2,3% de los casos.

A pesar de este inconveniente, Goyo Zurro insistió ayer en las ventajas que ofrece este servicio municipal del que se benefician ya 8.876 personas, 770 más que hace tan sólo un año, «ya que en 2017 hicimos 241 nuevos contratos». Y destacó que se facilita el alojamiento a colectivos con escasos recursos, como demuestra que el 55% de ellos tengan ingresos inferiores a los 15.000 euros anuales y que su renta mensual media sea de 314.

13,5 millones de ingresos

El programa de Viviendas Municipales se caracteriza, además, por su autofinanciación «completa». No se gestiona con los presupuestos del Ayuntamiento. En ese sentido, el concejal explicó que con los arrendamientos se ingresaron 13,5 millones de euros, lo que le permitió dedicar 4,5 millones al mantenimiento del parque público y otros 6,9 a reformas y nuevas construcciones.

En este último capítulo destaca el inicio el año pasado de la edificación de 66 alojamientos con servicios comunes en Ametzola, primera fase de un proyecto de 160 pisos que se quiere concluir en 2023. El servicio municipal también ha invertido otros 1,5 millones en la rehabilitación integral de edificios para mejorar su accesibilidad y eficiencia energética en varios edificios de barrios como Otxarkoaga.

 

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