20.328 vizcaínos pobres recurrieron a la Cruz Roja el año pasado

Miembros de la Cruz Roja atienden a inmigrantes llegados a Euskadi./Ignacio Pérez
Miembros de la Cruz Roja atienden a inmigrantes llegados a Euskadi. / Ignacio Pérez

La llegada masiva de subsaharianos de junio a diciembre focalizó también los esfuerzos de este organismo, que se mantiene con subvenciones y las aportaciones de sus 24.454 socios

Itsaso Álvarez
ITSASO ÁLVAREZ

Hoy hace un año, sin previo aviso, 46 subsaharianos indocumentados, perdidos y sin atención, la mayoría de Mali y de Guinea, llegaron a la estación de autobuses de San Sebastián procedentes de Almería. Aquel fue un goteo que duró meses. Al parecer «alguien» les había prometido que serían atendidos por los servicios sociales o por la Cruz Roja. Pero ni el propio organismo, ni las diputaciones ni los ayuntamientos ni tampoco el Gobierno vasco ni el Ministerio de Empleo y Seguridad Social sabían nada. En todo caso, este hecho obligó a unos y otros a activar un protocolo de atención sin precedentes. Y la Cruz Roja de Bizkaia estuvo ahí, para asistir a 5.086 migrantes, como este martes han recordado sus responsables durante la presentación del balance de actividades llevadas a cabo el año pasado y que arroja otra foto dura: 20.328 vizcaínos necesitaron a la Cruz Roja, 370 más que en 2017.

En el caso de las personas procedentes del Estrecho y las costas andaluzas, Cruz Roja Bizkaia ofreció atención directa y urgente a este colectivo a través de servicios de acogida, orientación, asesoramiento y apoyo a las necesidades, además de ayuda en el restablecimientos de contactos familiares y sociales. El organismo les acompañó e hizo lo posible por detectar los casos más vulnerables y derivarlos a otros recursos especializados. «Desde junio a diciembre atendimos a 7.206 personas migrantes, es decir, un 12,5% del total estatal. Hubo días que tuvimos 350 plazas activas», ha subrayado Manuel Calvo, coordinador de Cruz Roja Bizkaia. Mientras que dentro del plan de lucha contra la pobreza y la exclusión social en el territorio, la entidad, que cuenta con 24.454 socios y 2.440 voluntarios activos y más de ocho mil esporádicos, invirtió unos 177,21 euros en cada una de las personas con alguna necesidad ineludible detectada. El presidente de Cruz Roja Bizkaia, Javier Zarraga, que ultima su segundo mandato, ha aprovechado para agradecer sus labor a todos.

Para ello ha sido esencial el Centro de Apoyo y reparto de alimentos Lagun Gunea, que abrió en el mes de septiembre en el barrio bilbaíno de Santutxu, en alianza con la Fundación BBK, el Banco de Alimentos de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación. Un centro de reparto de donación de alimentos para personas excluidas o en riesgo de exclusión social que es algo más que un dispensario de alimentos, ya que ofrece un espacio de mejora de la empleabilidad de los usuarios, talleres de economía doméstica, acompañamiento social y otras actividades de integración social como aprendizaje de idiomas, programas interculturales o ayudas a la infancia y al pago farmacéutico. Durante el pasado ejercicio, Cruz Roja Bizkaia también desarrolló proyectos en ámbitos habituales como salud, formación, empleo, igualdad, salvamento y socorrismo en las playas, voluntariado, cooperación internacional.

Durante el pasado ejercicio, Cruz Roja Bizkaia también desarrolló proyectos en ámbitos habituales como salud, formación, empleo, igualdad, salvamento y socorrismo en las playas, voluntariado, cooperación internacional. Los gastos de este organismo ascendieron en 2018 a 13,2 millones de euros, de los que una cuarta parte procedió del Sorteo del Oro y de las aportaciones de los socios. El 44% del dinero llegó a través de subvenciones el año pasado.

Javier Zarraga, de rescatador a gestor

Javier Zarraga (Bilbao, 1956), presidente del Comité Provincial de Cruz Roja en Bizkaia desde hace ocho años, se hizo voluntario de la Cruz Roja el 1 de mayo de 1972. Él estuvo en los orígenes de la Cruz Roja del Mar en Bizkaia, tal y como recordaba a EL CORREO hace unos años. «Un día estábamos un grupo de Cruz Roja Juventud en el hospital de Bilbao. En el garaje encontramos una Zodiac Mark III con panas de madera, rotulada a babor y estribor con Cruz Roja del Mar y un motor Evinrude de 20 CV. Decidimos investigar qué hacía ese equipamiento ahí y, con la autorización correspondiente, nos pusimos manos a la obra. Queríamos salir al mar», explica. Zarraga también estuvo en los inicios de la Unidad Alpina, donde acabó siendo cabo primero. Ha participado en numerosos rescates en mar y montaña.