Undabaso contribuye a minimizar el impacto ambiental humano

Afiliados de la ONCE participaron ayer en la plantación de árboles en el bosque Undabaso, que será «impredecible». /  IRATXE ASTUI
Afiliados de la ONCE participaron ayer en la plantación de árboles en el bosque Undabaso, que será «impredecible». / IRATXE ASTUI

El bosque de Muxika acoge una iniciativa encaminada a compensar la huella de carbono con la plantación de especies arbóreas autóctonas

IRATXE ASTUIMUXIKA.

El bosque Undabaso de Muxika, enclavado en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y que está gestionado por la Fundación Lurgai de Busturialdea, se ha convertido desde ayer en un espacio en el que «cualquier persona pueda compensar la huella de carbono contaminante que genera con la plantación de árboles». La iniciativa, bautizada con el nombre de 'Bai, Basoa Bebai', ha surgido de la empresa con fines sociales Imprcibl# (Impredecible.eus) con el objeto de transformar el impacto ambiental humano «en huellas de vidas como son nuestros árboles», explicó Andi Ginés, que junto con Lucía Onzaien y Landez Jiménez, promueve la nueva experiencia turística sostenible en Urdaibai.

Los primeros retoños del proyecto medioambiental comenzaron ayer a echar sus raíces en el área verde protegida de la mano de un grupo de afiliados de la organización de la ONCE de Euskadi, que colaboraron en la plantación de un total de 31 especies arbóreas en Undabaso, entre robles, castaños, abedules y arces campestres.

«El daño que hemos provocado a la naturaleza en el pasado va a ser dificil de restaurar, pero estamos a tiempo de mantenerlo lo mejor posible de cara a las futuras generaciones», apuntó el presidente del consejo territorial de ONCE Euskadi, Rafa Ledesma. Todos vistieron para la ocasión una camiseta con el lema: «Somos la huella que dejamos», leyó alguno en voz alta.

Conectar con la naturaleza

Miembros de Lurgaia supervisaron la plantación de la treintena de especies autóctonas que comenzó con la puesta de un retoño del simbólico Árbol de Gernika. «Le vamos a llamar 'Hamaika'», propuso una de los participantes como traducción al euskera del acrónimo de la ONCE.

El futuro bosque será «impredecible, porque no sabemos a dónde nos va a llevar, ya que será una muestra de diversidad tanto por el origen variado de las personas que participan como por la variedad de árboles que se plantan», subrayaron desde Imprcibl#.

La novedosa actividad posibilitará la visita y el conocimiento de la cultura de Urdaibai, «mediante la conexión con la naturaleza». Asimismo, servirá para «construir raíces sólidas y vínculos emocionales duraderos, que pueden trascender incluso a generaciones, entre quienes contribuyen a desarrollar nuestro entorno natural plantando un árbol y nuestro territorio», aseguran.

La idea quiere contribuir también a «minimizar los efectos negativos que a veces tiene el incremento del turismo en nuestro entorno natural, invirtiendo la situación y transformando este problema en una oportunidad para sensibilizar sobre el impacto medioambiental», apuestan. La actividad se completa con la cata de una serie de productos locales, entre los que se incluye el txakoli.

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