El puente de la playa de Ondarroa estará de obras en verano tras retrasos en la licitación

Operarios vallan la zona en la que se realizarán las mejoras. / O. U.
Operarios vallan la zona en la que se realizarán las mejoras. / O. U.

Lo trabajos han arrancado esta semana y se prolongarán durante nueve meses con un presupuesto de 664.000 euros

MIRARI ARTIME ONDARROA.

La reparación de la pasarela giratoria de Ondarroa, que permanece inutilizada desde agosto de 2016, ha comenzado con meses de retraso respecto a las previsiones iniciales de la Diputación. Los problemas para su adjudicación -el proceso de licitación quedó desierto en dos ocasiones y obligaron a aumentar en 200.000 euros más el presupuesto- han sido la causa de esta demora que hará que siga inutilizada un verano más.

Operarios de la empresa que se encargará de la rehabilitación han desembarcado esta semana en la localidad para asegurar el entorno y vallar la zona afectada por las mejoras que se prolongará durante los próximos nueve meses. «Durante todo ese tiempo hemos celebrado numerosas reuniones entre las dos administraciones implicadas», apuntó el alcalde de la localidad, Zunbeltz Bedialauneta, quien reconoció que los principales afectados «han sido los vecinos».

No obstante, el primer edil valoró de manera positiva el trabajo interinstitucional apostó por la necesidad de continuar en esa línea. La pasarela ondarresa, un caso único en a nivel nacional y una de las pocas de su tipología que se conservan en Europa, sufre un avanzado estado de abandono que la institución foral pretende atajar con una inversión de 664.000 euros.

«Con urgencia»

De hecho, el profundo deterioro que presenta, pese a ser declarada Bien Cultural con la categoría de Monumento en el Inventario de Patrimonio Cultural vasco, llevó en mayo de 2016 a las Juntas Generales de Bizkaia a instar a al Diputación a que se ejecutara la rehabilitación con carácter de «urgencia» ante el riesgo de que la pieza «se perdiera».

El plan de actuación para devolver su esplendor a la obra del ingeniero José González Langarica contempla el desmontaje de los dos voladizos y contrapesos que componen la pasarela para trasladarlos a un taller especializado en este tipo de intervenciones. Allí se sustituirán los elementos inservibles por otros que permitan recuperar su característico giro.