El puerto de Ondarroa despide la costera de la anchoa con 6.900 toneladas descargadas

Descargas de anchoa en el puerto de Ondarroa durante la recién finalizada costera. / YVONNE ITURGAIZ
Descargas de anchoa en el puerto de Ondarroa durante la recién finalizada costera. / YVONNE ITURGAIZ

Los barcos gallegos y cántabros regresan a sus puertos base tras la decisión del Ministerio de cerrar la pesquería del primer semestre

MIRARI ARTIMEONDARROA.

La cofradía de pescadores Santa Clara de Ondarroa comercializó ayer las últimas descargas de anchoa de la costera de la primavera. En total, desde el inicio de la campaña, ha recibido 6.900 toneladas, lo que la sitúa a la cabeza de los puertos con mayor volumen de bocarte del Cantábrico. Una vez finalizada la venta del día, embarcaciones de la flota de bajura de Galicia y Cantabria que han operado desde el muelle vizcaíno tomaron rumbo a sus puertos base tras la decisión de la Secretaría General de Pesca del Gobierno de cerrar la pesquería correspondiente a los seis primeros meses del año.

La decisión se produce una vez analizadas las cifras de desembarque y notas de venta que ha reunido la Administración central. «Los datos indican el «sobrepasamiento» de la cuota asignada para el primer semestre para la anchoa capturada en la zona CIEM VIII», según recoge la resolución oficial que entró en vigor a las doce la noche de la jornada del martes.

Los pesqueros del Cantábrico disponían de un cupo de 20.700 toneladas para la primera parte del ejercicio. El buen ritmo de las capturas ha favorecido que los arrantzales hayan alcanzado el tope sin dificultades. Todo lo contrario. Antes incluso de alcanzar el ecuador de la costera, se vieron obligados a frenar los apresamientos y regular las ventas para desahogar el mercado y dar un respiro a los consumidores.

El precio medio de venta, en cambio, no ha sido tan satisfactorio. El tamaño de los ejemplares y la concentración de las descargas ha dejado la cotización en torno a 1,25 euros el kilo. El año pasado rondó 1,28. «Menos mal que buena parte de las capturas las hemos realizado en zonas relativamente cercanas a la costa y nos ha permitido reducir los consumos de combustible», señaló un patrón gallego antes de soltar amarras.

Los arrantzales, además, han constatado que la biomasa de una de las especies más valiosas para el sector se mueve en valores históricos. Para comprobar que continúa en ese estado, los biólogos desarrollan diversos análisis y estudios que luego sirven de base para las recomendaciones que la UE utiliza de cara a fijar las posibilidades de pesca.

Biólogos

La última campaña, Bioman 2019, concluyó el lunes con la llegada del buque oceanográfico 'Emma Bardan' al puerto de Pasajes. Los datos recopilados por los científicos que llevaba a bordo se unirán a los que antes recogieron sus compañeros en el 'Ramón Margalef', que también ha tomado parte de la expedición. Las actividades prioritarias que se han desarrollado «han sido las pescas pelágicas para detectar abundancia de huevos de anchoa y realizar estudios de crecimiento y reproducción de la especie», indicaron.

También se han recopilado datos de caballa, muestras de merluza y caracterización del medio marino en el Golfo de Bizkaia. «Asimismo, se ha valorado la biodiversidad de cetáceos, aves y basuras flotantes en superficies e ingeridas por especies marinas», recalcaron desde el Ministerio de Agricultura y Pesca.

Tras varias jornadas de descanso, los arrantzales, por su parte, comenzarán a pertrechar sus embarcaciones para dirigir su actividad hacia la captura del bonito del norte, pesquería que ya han iniciado las unidades que faenan a la cacea o curricán con las primeras capturas realizadas en las Azores. «Esperamos que este año también decida entrar a nuestras aguas y no tengamos que salir tan lejos», señaló un pescador ondarrés.