Ondarroa asume la mitad de los 14 millones de la factura del derrumbe de Kamiñalde

Las obras de consolidación de la ladera se encuentra en su fase final. / MIRARI ARTIME
Las obras de consolidación de la ladera se encuentra en su fase final. / MIRARI ARTIME

La consolidación de la ladera está a punto de finalizar tres años después de que su desplome afectase a un total de 179 familias

MIRARI ARTIME ONDARROA.

La consolidación definitiva de la ladera de Kamiñalde de Ondarroa está a punto de finalizar. La unión temporal de empresas que ejecutan las obras, formada por las firmas Moyua, Gaimaz y Geotunel, materializan la última fase del plan para sostener la montaña que el 8 de marzo de hace tres años obligó a desalojar de sus casas a 179 familias ante el riesgo de colapso total.

«Además de condicionar la vida de esas personas, el derrumbe ha supuesto desde entonces una carga grande para el municipio», reconoció el alcalde de la localidad, Zunbeltz Bedialauneta. La factura total de los trabajos alcanza los 14 millones de euros y la mitad corren a cargo de las arcas municipales. Para hacer frente a ese desembolso, el Consistorio dispone de un préstamo de dos millones de euros concedido por la Diputación para destinarlo a la sustitución de operaciones de crédito existentes con Kutxabank.

Según las condiciones financieras establecidas, el Ejecutivo local tendrá un plazo de devolución de 120 meses, mediante asignaciones constantes, siendo los 24 primeros de carencia. El tipo de interés será del 0%. «El importe de la cuota se descontará de las entregas a cuenta que reciba el Ayuntamiento en concepto de Udalkutxa», según se recoge en el decreto aprobado por la institución foral a finales de 2018.

El Gobierno vasco, por su parte, ha aportado 3,2 millones, mientras que la ayuda de la Diputación ha sido de 2,5 millones. El Ejecutivo central, por su parte, ha colaborado con casi 2,2 millones de euros. El realojo de los afectados y la atención a sus necesidades básicas, por su parte, costó 102.300 euros. «El objetivo prioritario ha sido siempre el bienestar de los ciudadanos y el garantizar ese tipo de ayudas sociales ha resultado fundamental tanto para el Ayuntamiento como para las familias», añadió.

Por otra parte, el Consistorio también dedicó otros 80.000 euros para subvencionar la reparación de las viviendas que resultaron dañadas a consecuencia del impacto de las enormes piedras que tras romper ventanas y tabiques entraron hasta el interior de los pisos.

Contención

«La relación directa con los evacuados también ha sido otro elemento clave en la gestión de este grave suceso, debido a las numerosas dudas que han surgido», indicó Bedialauneta, que también ha recalcado y agradecido «el esfuerzo y trabajo de los vecinos». La última fase, que se materializa en la actualidad, tiene como principal objetivo rematar la sujeción de la montaña para lograr unos factores de seguridad que garanticen su estabilidad a largo plazo.

Para conseguirlo, se ha procedido a colocar la última pantalla de contención en las zonas menos dañadas, así como un refuerzo complementario de carácter definitivo en el área más peligrosa. Además, se incluyen labores de drenaje para asegurar que las aguas de escorrentía que proceden de la lluvia y circulan libremente no deterioren la obra ejecutada con anterioridad, tanto en el desmonte como en el depósito de los cerca de 600.000 metros cúbicos que fueron retirados de la ladera.

La parte final consistirá en la integración ambiental y reposición de caminos, servicios y cierres. La montaña recuperará su aspecto natural mediante una hidrosiembra especial en la que se utilizarán variedades de bosque mixto y de ribera. Los trabajos se cerrarán con la apertura del vial de acceso a Kamiñalde que abre el paso al casco viejo del municipio.