Markina cierra el segundo mandato de Bildu a vueltas con la variante y el transporte público

La nueva parada de autobús ha quedado en suspenso. / M. S
La nueva parada de autobús ha quedado en suspenso. / M. S

La coalición soberanista cumple ocho años al frente del Ayuntamiento, que reclama un vial alternativo para seguir con la trama urbana

MIRARI ARTIME MARKINA.

EH Bildu de Markina cierra la legislatura al frente del Ayuntamiento con un bache de última hora. Las declaraciones del diputado general y candidato a la reelección, Unai Rementeria, a cerca de la construcción de la futura variante de Etxebarria no han sentado nada bien en el seno de la coalición abertzale que ya había anunciado que se procedería a licitar el proyecto antes del verano.

La intención de sacar del entramado urbano el paso diario de 1.800 turismos y 150 camiones ha quedado en suspenso al igual que la construcción de la nueva parada de autobuses junto a la circunvalación para evitar la entrada de 96 unidades diarias del Bizkaibus. El plan de actuación presentado por la institución foral fue rechazada de manera tajante por el Consistorio por considerarla «un 'apeadero' poco apto para los markinarras».

Así, los problemas de comunicación en transporte público -que constituyen uno de los principales quebraderos de cabeza de Lea Artibai- siguen sin resolverse. Los que sí han mejorado su situación son los vecinos que residen en los barrios rurales. La puesta en marcha del auzo-taxi les garantiza el acceso a servicios básicos, así como a las nuevas zonas de ocio. La más significativa ha sido el parque creado en la parte trasera de la Casa Consistorial. Su regeneración ha sido la principal actuación urbanística llevada a cabo en esta legislatura y una de las más aplaudidas por la ciudadanía.

Gazteleku

En cambio, la colocación de una tirolina en Beheko Monjen plaza suscitó numerosas críticas y obligó incluso a suspender su utilización. Fruto de esa polémica, no obstante, arrancó un proceso de participación entre jóvenes, educadores y padres que ha terminado con la creación del Gazteleku municipal.

Aunque en un principio, la oposición (PNV) mostró su disconformidad con la manera de subvencionarlo, el primer edil, Juanjo Txurruka, activó su capacidad negociadora para acallar las críticas jeltzales que salvo casos puntuales, como la intervención en la fuente del Carmen, apenas se han dejado oír.