La histórica estación de tren de Gernika renovará su cubierta después del verano

Vista del exterior de la estación de tren de Gernika que cuenta con una zona ajardinada delante. /  J. E.
Vista del exterior de la estación de tren de Gernika que cuenta con una zona ajardinada delante. / J. E.

Los trabajos de rehabilitación se prolongarán durante cerca de un año, con una inversión de 940.00 euros, y no interferirán en el servicio

IRATXE ASTUIGERNIKA-LUMO.

El histórico edificio de atención al viajero en la estación de tren de Gernika será objeto en breve de un proyecto de remodelación, que comenzará «después del verano», adelantaron desde Euskal Trenbide Sarea. El plan de obra consistirá principalmente en la reforma de la cubierta que «urge reparar cuanto antes dado su precario estado», así como la construcción de un edificio auxiliar en la zona ajardiada contigua, «para atender los usos que actualmente ocupan la primera planta y que son exclusivos del personal», detallaron desde la entidad pública.

Los trabajos, en proceso de licitación, contarán con un presupuesto de 940.000 euros y un plazo de ejecución de un año aproximadamente. El proyecto de rehabilitación, además, incluirá la modificación de «cuatro postes de catenaria, que afectan al alero de la cubierta y la fachada», señalaron. Asimismo, se procederá al saneado y pintado de exteriores y material de carpintería.

La superficie de la cubierta a rehabilitar tiene una extensión de 603 metros cuadrados, mientras que la fachada ocupa 370 metros cuadrados. Las obras, no obstante, no afectarán al normal funcionamiento del servicio, «ya que no tendrán lugar en el vestíbulo donde se atiende al público», apuntaron.

Bien Cultural

En la actualidad, la estación de Gernika sigue siendo la principal dependencia de la línea de Euskal Trenbide Sarea entre Amorebieta y Bermeo. «En su entorno dispone de paradas de autobús y taxi para potenciar su intermodalidad», subrayaron. El edificio, en sillería, fue proyectado por el ingeniero donostiarra Pablo de Alzola, en colaboración con el arquitecto bilbaíno Luis de Landecho, concesionario del ferrocarril.

En 1892 el edificio sufrió la primera reforma con la prolongación de la línea hasta Sukarrieta. «Para proteger el andén principal, después de la guerra civil se añadió una marquesina ejecutada con la reutilización de viejos carriles, dada la escasez de medios materiales de la posguerra», apuntaron.

En 2010 fue declarado como Bien Cultural con la categoría de Conjunto Monumental y es considerado «afecto al Camino de Santiago con clasificación de Protección Media», matizan. La electrificación de la línea, por otra parte, tuvo lugar en 1973 y ese mismo año «se renovaron los primitivos talleres y la subestación de tracción», detallaron.