La Fiscalía investigará la pesca de delfines tras descubrir en un barco de Bermeo animales despiezados

Los trozos de carne localizados corresponden a al menos tres delfines./UVR ERTZAINTZA
Los trozos de carne localizados corresponden a al menos tres delfines. / UVR ERTZAINTZA

Inspectores del Gobierno central descubrieron el miércoles por la tarde 30 kilos de esta especie en las bodegas del buque, que deberá hacer frente a un posible delito medioambiental

JULEN ENSUNZABilbao

El hallazgo de unos 30 kilos de delfín en el 'Marinero', barco con base en el puerto de Bermeo por parte de dos inspectores del área de Agricultura y Pesca del Ministerio de Medio Ambiente, le puede salir muy cara a sus armadores. Y es que, además de las posibles sanciones administrativas derivadas de otros incumplimientos detectados durante el registro, el Gobierno central remitirá a la Fiscalía el acta de inspección realizada por los funcionarios «para la instrucción penal de un delito en materia medioambiental por presunta captura de especies protegidas», adelantaron desde el Ejecutivo español.

El 'Marinero' es un palangrero adquirido en Lastres, Asturias, hace unos meses y que solo tenía autorización para la pesca de verdel y congrio. El buque se encontraba atracado en la dársena local cuando los inspectores se personaron para una revisión rutinaria y se encontraron con las piezas de delfín en sus bodegas. Los funcionarios tuvieron que solicitar la presencia de personal de la Unidad de Delitos Ecológicos de la Policía Autónomas, así como de la Unidad de Vigilancia y Rescate (UVR) de la Ertzaintza para recuperar algunas piezas que los marineros había tirado por la borda al ser descubiertos.

Tras varias inmersiones, los buzos lograron encontrar todos los paquetes, aproximadamente uno 30 kilos, que fueron trasladados a un laboratorio para su análisis. Mientras los naturalistas sostienen que «era cuestión de tiempo que pillarán a algún barco con las manos en la masa» y se congratulan de que «por fin tendrá sus consecuencias con la sanción correspondiente», los arrantzales niegan este tipo de prácticas ilegales. «Aunque su carne es muy rica, hace cantidad de años que no se pescan», sostienen varios pescadores.

Pero lo cierto es que esta no es la primera vez que detectan capturas ilegales en los puertos vizcaínos. La anterior tuvo lugar en noviembre pasado en Ondarroa, la mayor dársena comercial del territorio y una de las más importantes de Euskadi. En aquella ocasión, el departamento de Seguridad del Gobierno vasco imputó otro presunto delito medio ambiental continuado contra la fauna a un palangrero con base en la localidad por la pesca de una especie de tiburón protegido –marrajo sardinero–, la comercialización de sus restos y falsedad documental.

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