Las captaciones para el consumo han puesto en riesgo varios ríos y arroyos de Urdaibai

Unos niños contemplan el cauce prácticamente seco del arroyo Mape en Busturia en verano./MAIKA SALGUERO
Unos niños contemplan el cauce prácticamente seco del arroyo Mape en Busturia en verano. / MAIKA SALGUERO

La Agencia Vasca del Agua sanciona al Consorcio de Busturialdea por superar los límites de la concesión y «vulnerar los caudales ecológicos»

Izaskun Errazti
IZASKUN ERRAZTI

Las captaciones de agua para el consumo humano pueden afectar al caudal ecológico de los ríos de manera irreversible si no se llevan a cabo con moderación. Y eso ha estado a punto de pasar, según recoge un informe de la Agencia Vasca del Agua (URA) en varios arroyos de Urdaibai en los que el Consorcio de Busturialdea disfruta de concesiones para garantizar el suministro a la población. Estas irregularidades le han valido a la entidad la apertura de un expediente que se ha cerrado con la correspondiente sanción: 6.500 euros por superar los límites de la concesión e incumplir los requisitos impuestos por URA para preservar los cauces.

Los hechos que dieron lugar al procedimiento abierto se remontan a 2016, cuando los técnicos de la agencia dependiente del Gobierno vasco detectaron en diferentes fechas «el incumplimiento de las condiciones impuestas en la concesión de aprovechamiento en lo que respecta al caudal medioambiental» de varios arroyos y ríos. Las afecciones se produjeron en el mes de agosto en el Inchausar, el Berrekondo y el Kanpantxu, en Ajangiz. Yen la misma fecha también se registraron anomalías en las tomas de Golako y Nabarniz, en Arratzu, donde las inspecciones realizadas permitieron constatar que el cauce se encontraba «prácticamente seco» y que el Consorcio estaba captando «en ese momento el 100% del agua circundante». La situación se repitió un año despuésen estas últimas captaciones, así como en el arroyo Mape, en Busturia.

En enero del pasado año, URA trasladó al Consorcio de Busturialdea su decisión de incoarle un expediente sancionador por todas estas infracciones. La entidad respondió al escrito pidiendo su paralización y archivo con alegaciones basadas, fundamentalmente, en la «supremacía de los usos de abastecimiento a la población sobre los caudales medioambientales»·y en la falta de «una alternativa de suministro viable». Sin embargo, para la agencia estas alegaciones «no cambian los hechos que han quedado probados», por lo que decidió mantener la multa y obligó al Consorcio a realizar «las modificaciones oportunas para adaptar las obras de toma de forma que queda garantizado el mantenimiento de los caudales ecológicos».

991 obras de restauración

Por otra parte, la restauración y conservación de 32 hectáreas de cauces y riberas de ríos en Euskadi representó el pasado año un gasto de 2,8 millones de euros para la Agencia Vasca del Agua. Los trabajos consistieron en la estabilización de taludes con técnicas de bioingeniería, en la demolición de azudes –barreras instaladas para elevar el nivel del agua de un río o arroyo– con el fin de permitir el tránsito de especies por el cauce y en la revegetación del bosque de ribera con especies autóctonas, principalmente.

En las cuencas cantábricas occidentales –la práctica totalidad de Bizkaia y la parte alavesa de Ayala– se realizaron 368 actuacionas sobre una superficie de 9,44 hectáreas. El coste de estos trabajos alcanzó el millón de euros.

Datos

6.500
euros de sanción. 5.000 euros por no respetar el régimen de caudal ecológico que se establece en la concesión y otros 1.500 por incumplimiento de los requisitos que la Agencia Vasca del Agua impuso al Consorcio.
Las afecciones
Las captaciones han afectado a los arrroyos Inchausar, Berrekondo y Kanpantxu, en el municipio de Ajangiz; a los ríos Golako y Nabarniz, en Arratzu, y al arroyo Mape, en Busturia.

Un millón de euros para frenar la flora invasora

El plumero de la pampa, el bambú japonés y el arbusto de las mariposas son sólo algunas de las especies de plantas invasoras que campan a sus anchas en las riberas de los ríos vascos. Un tipo de flora de alta dispersión y muy difícil de erradicar que cada año supone para la Agencia Vasca del Agua todo un reto y un fuerte desembolso. El pasado año, la inversión para frenar el avance de estas plantas en las cuencas alcanzó el millón de euros, siendo Gipuzkoa el territorio que requirió de un mayor esfuerzo, con 85 intervenciones.

El gasto realizado en Bizkaia, donde se actuó en 71 ocasiones, rondó los 300.000 euros, siendo el plumero de la pampa el principal blanco para los técnicos de URA. Esta especie invasora originaria de ciertas regiones extratropicales de Sudamérica vino a Europa con carácter ornamental y ya ocupa el 10% del territorio. La Diputación ha admitido en varias ocasiones que la 'Cortaderia selloana' «ha venido para quedarse», aunque sostiene que el nivel de ocupación «no es alarmante».

Por lo que se refiere a Álava, donde tienen presencia el plumero, la caña común y el arbusto de las mariposas, sólo fue preciso actuar en 16 ocasiones para eliminar «pequeños focos».