Armadores de altura de Ondarroa temen la expulsión de sus barcos de aguas británicas

Varios buques de arrastre y palangre de Ondarroa se verán afectados por la nueva situación. / MAIKA SALGUERO
Varios buques de arrastre y palangre de Ondarroa se verán afectados por la nueva situación. / MAIKA SALGUERO

La patronal también está «muy preocupada» por la incidencia de un Brexit duro en la operativa de los buques que descargan en Lochinver

MIRARI ARTIME ONDARROA.

Los armadores y marineros de la flota de altura de Ondarroa temen las graves consecuencias que el divorcio entre el Reino Unido y la UE puede provocar en la actividad pesquera a partir del próximo mes de abril. Los caladeros que durante siglos han abastecido principalmente de merluza, además de gallo y rapé a los buques de la villa podrían estar a punto de cerrarse. Una de las incidencias más directas será que 9.000 toneladas de pescado dejarán de capturarse, de las que buena parte -unas 4000- serán de merluza, una de las especies que más riqueza económica genera en la dársena vizcaína.

«Esperamos que 'la sangre no llegue al río' y no se expulse de la aguas británicas a los buques que allí faenan habitualmente», señalaron desde la Oppao, organización de productores de altura de la localidad. Y es que, «un Brexit duro afecta directa y principalmente a nuestras empresas con buques allí; dos pesqueros de arrastre y otro de palangre», señaló el portavoz de la asociación, Kiko Marín.

No obstante, «las graves consecuencias también repercutirán a las firmas que trabajan en la zona que, con o sin presencia física de sus buques, tienen en mayor o menor medida posibilidades de pesca y cuotas en esas aguas», añadió.

En camiones

En total, las unidades que faenan bajo pabellón español alcanzan las 92 unidades, principalmente barcos de Galicia, Ondarroa y Pasajes, y su volumen de capturas se traduce en alrededor de 27 millones de euros.«Hasta que se clarifique la situación, las 9.000 toneladas que dejarán de pescarse podrían tener impacto en el mercado a corto plazo, como sucedió con la anchoa del Cantábrico», coincidieron en señalar desde Cepesca y desde la patronal europea, Europeche.

Los armadores también están muy preocupados por todo lo relacionado con la operativa de los pesqueros que habitualmente desembarcan en Lochinver y mandan el pescado en camiones para su posterior comercialización. «Tratándose además de un producto fresco y altamente perecedero, los problemas que se pueden dar en materia de documentación acarrearían dificultades que imposibiliten una actividad operativa y ordenada», recalcó Marín.

En estos casos, «la solución no pasa por evitar el desembarque y transporte desde puertos del Reino Unido y la utilización de otros corredores como Irlanda y Francia», señalaron las mismas fuentes.