La conexión rumana de la albarca vasca

Las segundas generaciones se sumaron a la fiesta bajo la carpa de la plaza Solobarria./Pedro Urresti
Las segundas generaciones se sumaron a la fiesta bajo la carpa de la plaza Solobarria. / Pedro Urresti

La comunidad de este país en Euskadi celebra en Basauri el centenario de su 'Gran unión' política con música y folclore

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Cuando Chis Grigore llegó al País Vasco hace 15 años, «las cosas eran mucho más difíciles que ahora». No conocía el idioma, «costaba mucho encontrar trabajo» y eran pocos los compatriotas rumanos en los que podía apoyarse. Menos de 1.500 en todo Euskadi. Hoy, sin embargo, la comunidad de este país de sureste europeo asentada aquí la conforman 15.719 personas. Varios centenares celebraron ayer en Basauri los cien años de la «Gran unión» política de las provincias que conforman hoy «Romi'nia» con una fiesta cargada de música y folclore.

Chis disfrutaba de la cita junto a su mujer María y su pequeño Joan, de ocho meses «y vasco con todas las de la ley». Cosa que le encanta porque reconoce sentirse «un poco de aquí», tras echar raíces en Bizkaia y especialmente en esta localidad de la comarca de Nervión-Ibaizabal, donde reside. Igual que Dusy, vecina del barrio bilbaíno de Irala desde hace «cuatro años y medio». Empleada interina, asegura que lo de emigrar lo lleva en los genes, «porque mis antepasados eran rusos lipovenos que hace 400 años llegaron a Rumanía. Ahora nos toca a nosotros buscar un nuevo hogar y en Euskadi hemos sido muy bien acogidos, sobre todo en Amorebieta, donde tenemos hasta iglesia propia».

Como Dusy, Ángela Bebleanca llegó a España gracias al «boca a boca». «En mi país había poco trabajo, mal pagado y todo costaba mucho, así que una amiga que se había venido me animó y ya han pasado 16 años», resumía. Su pasión por su folclore natal, sin embargo, no ha mermado ni un ápice y ayer repasaba con rigor la indumentaria de los trajes populares rumanos que se exponían bajo la carpa de la plaza Solobarria. «El gorro tiene que ser de piel de un cordero muy joven, de solo días, para que salga bien, y luego esa camisa larga hasta las rodillas con motivos nacionales de punto de cruz en las mangas. Si hasta tenemos albarcas como las de aquí, con sus cordones interminables y medias de lana y todo. Se llaman 'opinci' y ahora son de cuero, pero antes se hacían de piel de cerdo y mas bastas porque resistían mejor», explicaba.

«Coincidimos en más cosas, también en algunas danzas e incluso en la gastronomía. Aquí gustan mucho los pimientos rellenos, que son un plato típico rumano», remarcaba su cónsul general en Bilbao, Marian Popescu. Esto, «entre otras muchas cosas», ayuda a que «se nos considere una comunidad integrada, como lo confirman todas las instituciones».

«Ya no pienso en volver»

Así lo confirmaba el presidente de la asociación de rumanos en Euskadi Danubius, organizadora de la cita, Vasile Vasilache, que llegó hace 18 años «y ya no pienso en volver». Sus hijos son adolescentes y estudian en euskera, «ya han hecho su vida aquí».

El propio alcalde, Andoni Busquet, animaba a todos los presentes a reforzar su sentimiento de identidad con el País Vasco. Según remarcó, «sólo en este pueblo residís 500 rumanos y sois unos basauritarras más; si alguno no lo siente realmente así, no tiene más que reclamarlo».

Chis Grigore reconocía que cada día se aprecian más síntomas de «normalidad y convivencia» entre ambas comunidades. Y ponía como ejemplo el fichaje de su compatriota «y amigo» Cristian Ganea por el Athletic. «Conozco a toda su familia y está siendo una gozada verle jugar de rojiblanco», remarcaba.