Encierro de profesores de FP en Txurdinaga

«Nos van a condenar a ser los eternos sustitutos», dicen los profesores interinos de FP

Los profesores comenzaron el encierro el lunes./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Los profesores comenzaron el encierro el lunes. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Docentes de Formación Profesional se encierran en Txurdinaga para protestar por un Real Decreto que deja fuera de las OPE a aquellos con un grado superior

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

A las nueve de la noche solo se ve una luz en el Centro de Formación Profesional de Txurdinaga. En un aula, un grupo de profesores infla un colchón y reparte esterillas por el suelo. La escena se repite cada noche desde el lunes, cuando los profesores técnicos interinos de FP decidieron comenzar un encierro para protestar contra una normativa que les deja fuera de las Ofertas Públicas de Empleo. «Nos van a condenar a ser los eternos sustitutos o a quedarnos sin trabajo», denuncian.

Los profesores empezaron sus encierros en el el CIFP Mendizabala de Vitoria el pasado 9 de enero, para denunciar la aplicación de un Real Decreto del 2007, por el que no se han podido presentar a las OPE de 2018. «Cuando entramos a trabajar como profesores técnicos cumplíamos todos los requisitos que nos pedían. Ahora exigen una licenciatura y a los técnicos superiores nos dejan fuera», ilustra Lander Urtaza, profesor de electricidad.

El colectivo calcula que la norma afecta a unos 200 profesionales en Euskadi, de las especialidades de electricidad, informática y administración de empresas, entre otras. Algunas como soldadura, mecanizado y carpintería quedan, por ahora, fuera de la lista. «Los que enseñan esas especialidades, que serán cerca de 500, también están nerviosos porque primero nos ha tocado a nosotros, pero en el futuro pueden ser ellos», explican.

Igualdad de oportunidades

«Espero que tengáis hambre porque he traído un montón de tortilla para cenar», proclama Lander a sus compañeros de encierro. En medio de una charla aparentemente distendida aflora la preocupación de muchos de ellos. «Hace años dejé un trabajo fijo para dedicarme a esto», explica Joseba Agirre, profesor de 53 años, que lleva ocho enseñando electricidad en Eibar. Su historia es la de tantos otros en su profesión: técnicos superiores que trabajaron en la industria y consiguieron un buen puesto. «Antes había una gran necesidad de maestros y puntuaban esa experiencia previa. Nos pusieron una alfombra roja para entrar».

Actualmente la mitad de la plantilla de profesores de FP está formada por gente en su misma situación. «El año que viene quieren bajar ese porcentaje al 12% y si sale una convocatoria grande, nos quedamos en la calle», denuncian y destacan que solo piden igualdad de oportunidades: «No queremos un examen más fácil, solo el poder presentarnos».

Para solventar esa situación, trataron de reunirse con el departamento de Educación sin éxito. «Tras un año detrás de ellos, conseguimos un encuentro al segundo día de comenzar el encierro de Vitoria», destaca Lander Urtaza. Tras dos reuniones, la Consejería les mostró su apoyo, pero desde entonces no ha habido «avances tangibles» en la resolución del problema. «Nos dicen que son leyes de Madrid y que tienen las manos atadas».

Mientras, los profesores continúan con sus protestas y se turnan para dormir en los centros educativos. «Es duro porque a la mañana tenemos que estar dando clases», explica Lander Urtaza. En su caso, a las ocho ya debe estar en Vitoria. «Cumplimos con nuestra obligación profesional al 100%», aseguran.

Las obligaciones familiares, en cambio, si se ven algo afectadas. «Dejas la cena hecha antes de venir, haces las compras los fines de semana...», explica Joseba Agirre. A las nueve y media, se cierra la puerta principal del centro de Txurdinaga y se activan todas las alarmas. Nadie podrá entrar ni salir hasta el día siguiente. «A ver si hoy duermo mejor porque ayer no pegué ojo. Es algo que desgasta, pero es la única forma que tenemos de hacer presión», comenta uno de ellos.