Una comida redonda... y flotante

Los invitados disfrutan del menú en a embarcación / Marta Madruga / Pablo del Caño

La empresa 'Nautic Gourmet' ofrece un servicio de restaurante a bordo de una embarcación con forma de 'donut' en plena ría de Bilbao

MARTA MADRUGA

No existe en Bilbao otro restaurante que aúne semejantes vistas: el Museo Marítimo, el Guggenheim, el puende de La Salve o el Mercado de la Ribera. Panorámicas que contemplar degustando, por ejemplo, una tortilla de patata o un chuletón. ¿Lo más peculiar? Que este menú se sirve a bordo de un 'donut' en plena ría de Bilbao. Hace ya casi dos años que Ricardo López y su socio decidieron lanzar al agua este proyecto, 'Nautic Gourmet', una embarcación con forma redonda que convierte a los navegantes en comensales, y viceversa.

«Ofrecemos la fusión entre navegación y gastronomía local», explica Ricardo, quien revela que este sistema de restaurantes flotantes está ya implantado en muchos otros paises europeos como Alemania, Bélgica o Francia. De ahí sacaron la idea. Él se encarga, junto a su socio, de gestionar las reservas, mantener a punto las embarcaciones, y tener la comida preparada -y aún caliente- cuando llegan los comensales. El menú es de lo más variopinto, «degustación de pintxos, 'show cooking' a bordo, marisco, txuletones, 'sardin-pote'...», enumera. Una amalgama de gastronomía local que los aventados comensales disfrutan en apenas unos metros redondos, coronados por una mesa circular, apta para albergar a 9 pasajeros y el capitán. «Cuando son grupos más grandes les dividimos en varias embarcaciones, es divertido ver cómo van hablando entre ellos y compitiendo por quién tiene más comida en la mesa», rie Ricardo.

Un 'si quiero' a bordo

Empezaron con una pequeña flota de tres 'donut' y ahora tienen hasta cinco de estas embarcaciones surcando la ría, desde el Museo Marítimo hasta el Mercado de la Ribera y vuelta. Sus clientes, cuenta «son de todo tipo», organizan despedias de soltero, comidas de cuadrilla, cumpleaños, cenas románticas y hasta bodas. «El próximo fin de semana nos han reservado unos novios, querían algo íntimo y diferente», explica el dueño y capitán. También se ha subido a bordo algún ganador de 'Masterchef' y han organizado varios eventos publicitarios. El cliente elige previamente el recorrido -que puede durar una hora y media o dos horas- y el menú, que se paga por separado del alquiler de la embarcación. Las reservas se gestionan a través de su página web o directamente por teléfono.

«A veces paro en algún lugar y voy girando la embarcación para que todos puedan sacarse fotos, por ejemplo, con el Guggenheim», explica Ricardo. Y es que aquí, como en todo restaurante famoso, el 'selfie' es uno más a la mesa. Y fuera de ella. Porque muchos de los viandantes que pasean por la orilla se arremolinan curiosos para fotografíar el flamante'donut', que va menguando en su recorrido su carga de comida.

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