Cinco horas y los Bomberos de Bilbao para evacuar a una mujer con obesidad mórbida en Castro

Imagen del dispositivo. /A.D.C. BOMBEROS DE BILBAO
Imagen del dispositivo. / A.D.C. BOMBEROS DE BILBAO

En el rescate intervino primero la autoescala del Parque de Laredo, pero se quedó bloqueada al no soportar el peso

ABEL VERANO

La historia se repite dos años después. Los bomberos de Castro Urdiales, que siguen a la espera de contar con un nuevo vehículo autoescala, tuvieron que recurrir en la noche de este lunes a sus compañeros de Bilbao para poder evacuar a una mujer con obesidad mórbida que reside en La Correría, en pleno centro del casco histórico de la ciudad. En total, cinco horas de dispositivo.

Desde las 22.30 horas, momento en el que efectivos del 061 requirieron la ayuda de Emergencias Castro para poder desalojar a la vecina, hasta las 03.30 horas, cuando al fin la mujer fue introducida en la ambulancia que la trasladó hasta el hospital de Laredo. Entre medias, una serie de maniobras que fueron infructuosas hasta que llegó la dotación procedente del Parque de Miribilla (Bilbao).

Según ha señalado el director del Parque de Bomberos de Castro al Diario Montañes, Diego Alonso, en un primer momento y ante la falta de autoescala en el municipio se recurrió a los compañeros de Laredo, pero el problema es que el vehículo pejino no soportó el peso de la mujer y se bloqueó la cesta, con lo que se tuvo que volver a introducir a la señora en su casa, una tercera planta de un edificio antiguo sin ascensor. «Decidimos dar aviso a la sala del 112 para que requiriese la ayuda de los Bomberos de Bilbao, con cuya escala se puede evacuar a la vecina, ya que es más moderna, soporta más peso, y también es cierto que se realizó otra maniobra diferente que facilitó el rescate». Alonso asegura que lo ideal hubiese sido utilizar la plataforma que emplean ciertas empresas constructoras o de limpieza de fachadas y tejados, «pero no están preparadas para el rescate de personas y por la hora que era estaba descartado». El director del Parque castreño señala que a diferencia del rescate que se realizó en febrero de 2017, en el que intervinieron bomberos de Santander, además de los de Castro y Bilbao, «se ha resuelto mucho antes este percance». «El apoyo por parte de los compañeros de Laredo y Bilbao fue inmediato, y el tema burocrático entre comunidades ha sido resuelto con más agilidad».

Lo que no sabe Alonso es si será necesario volver a requerir los servicios de sus compañeros de Bilbao cuando haya que alojar a esta vecina de nuevo en su vivienda. «No sé si tendrán que intervenir los servicios sociales para facilitar una vivienda más accesible o qué pasará».

Respecto a la escala que está pendiente de recibir el Ayuntamiento castreño, el director del Parque castreño aseguró que «se han acortado los plazos y se prevé que llegue a finales de septiembre».

Hace dos años, en otro dispositivo similar: Siete horas y 27 efectivos

Ocho sanitarios de la DYA, otros cuatro del 061, seis bomberos de Castro Urdiales, cuatro de Santander y cinco de Bilbao. Este fue el dispositivo que tuvo que emplearse en febrero de 2017 para sacar de su casa, después de siete horas, a una vecina de Castro, de 64 años, con obesidad mórbida y unos 250 kilos de peso que necesitaba ser ingresada en el hospital. Esta mujer lleva años sin moverse de la cama. Su gran voluminosidad y su falta de masa muscular se lo impiden.

La evacuación, que en un principio parecía que no iba a generar muchos problemas, se complicó más de la cuenta, razón por la que se prolongó durante tanto tiempo. «Si llega a estar grave la espicha aquí», aseguró entonces su hija Nerea, que no se separó de ella en ningún momento y se lamentaba por el mal trago que estaba pasando su madre.

Fue al filo de las once de la mañana cuando los bomberos de Castro recibieron el aviso del 061 para proceder a sacar a María Jesús de su casa, un primer piso de la Urbanización Villa Jukoti, en la céntrica calle República Argentina, donde permanece «desde hace varios años». Su médica fue a visitarla como de costumbre y consideró que había que trasladarla al Hospital de Valdecilla dado el empeoramiento de su estado de salud, puesto que estaba «algo aturdida», según comentó un sanitario, y requería ingreso hospitalario. Inmediatamente se sumaron al dispositivo efectivos de DYA Cantabria y Protección Civil, para apoyar las labores de los bomberos.

Tras comprobar que no podían desalojar a la vecina por las escaleras del portal –ya que no pasaba por la puerta de casa– y ante la avería de su camión autoescala –que no dispone de cesta– los bomberos de Castro valoraron la posibilidad de utilizar la autoescala del Parque de Laredo, pero finalmente se descartó al no soportar más de 250 kilos de peso.

Fue entonces cuando el director del parque de Bomberos de Castro y coordinador de Emergencias Castro, José Manuel Tena, requirió la presencia de los Bomberos de Santander, que llegaron al lugar de los hechos al filo de la una del mediodía en un camión con un brazo industrial que soportaba hasta 500 kilos de peso. A penas tardaron unos minutos en colocar la cesta del camión a la altura de una de las ventanas de la vivienda de María Jesús. Cuando ya habían depositado a la mujer sobre la cesta de rescate, con la ayuda de una plataforma de madera elaborada por los propios bomberos, la evacuación tuvo que suspenderse debido a que se bloqueó el brazo del camión, al dispararse unos sensores de seguridad.

De forma inmediata, los bomberos de Santander, con la ayuda de sus compañeros de Castro y varios sanitarios, procedieron a introducir a la vecina de nuevo a su casa, pero esta vez por otra ventana contigua. En ese momento, comenzaron una serie de maniobras para intentar desbloquear el brazo del camión y poder continuar con el desalojo. Una hora después y con la ayuda de otro efectivo del Parque de Bomberos de Santander, lograron al menos desbloquear el brazo y plegarlo para al poder trasladar el vehículo y repararlo, ya que no se podía continuar con la intervención. A las 15.45 horas partieron rumbo al parque de Santander. Ante esta situación, el coordinador de Emergencias Castro valoró la posibilidad de recurrir a otro tipo de elevadores o grúas de empresas privadas, pero finalmente se descartó esta posibilidad. Tras unos minutos de incertidumbre y desconcierto, fue cuando se decidió recurrir al Parque de Bomberos de Bilbao.

Pero esta gestión se prolongó más de lo esperado como consecuencia de todos los trámites burocráticos que supone movilizar a un vehículo público de otra comunidad autónoma.

Al filo de las cinco y media de la tarde y ante la presencia de decenas de vecinos que se acercaron al lugar para asistir a la evacuación, llegó la dotación de bomberos de Bilbao integrada por cinco efectivos.

Tras decidir cómo colocar el camión y el brazo de su autoescala, los bomberos del parque de Bilbao procedieron a la colocación de la plataforma de madera sobre la cesta para asegurarse de que la evacuación de María Jesús se llevase a cabo sin ningún problema. Los 27 efectivos presentes en el operativo intervinieron para que la operación se produjera con total éxito. Primero la colocaron sobre la plataforma de madera y tras asegurarla con una correas, procedieron a bajar el brazo hasta el suelo. Fue entonces donde se requirió la ayuda de más efectivos para pasar a la mujer desde la plataforma de madera a la camilla de DYA Cantabria, para introducirla después en la ambulancia, desde donde se la trasladó a Urgencias del Hospital Valdecilla. Allí también se requirió la ayuda de varios celadores para poder sacar a la mujer del vehículo en que había sido trasladada desde Castro.

Durante las siete horas que duró el operativo muchos fueron los vecinos y curiosos que se acercaron hasta la Urbanización Villa Jukoti para preguntar y conocer el desenlace de la evacuación. La mayoría de ellos no entendían cómo el camión de los Bomberos de Santander, más grande incluso que el de los de Bilbao, no había podido evacuar a María Jesús.

Entre los vecinos de la zona, hubo alguno que lamentaba lo que estaba ocurriendo. «Es una »penita«, qué dolor de corazón da», comentaba una señora.