Cientos de estudiantes hacen ruido para acabar con las desigualdades

Los estudiantes levantan las manos y muestran sus instrumentos al final de la batukada./Borja Agudo
Los estudiantes levantan las manos y muestran sus instrumentos al final de la batukada. / Borja Agudo

Escuelas de todo el territorio se han dado cita en la explanada del Guggenheim con una batukada en apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

¿Quién no ha soñado alguna vez con cambiar el mundo? Cientos de alumnos han participado este viernes a la mañana en una batukada en apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Con dorsales de colores e instrumentos caseros de todo tipo, los escolares han hecho ruido para combatir la pobreza y las desigualdades. «Ayudamos a que haya un cambio y reciclamos», han explicado unas estudiantes de la Ikastola Artxandape de Bilbao mostrando los instrumentos que han elaborado con botellas de plástico.

Irati, Ariane y Sarai, de 12 y 13 años, mostraban sus instrumentos orgullosas -unas botellas con arroz, a modo de marakas, y un 'tupper' que han usado como tambor-. «Nos lo hemos pasado muy bien», han destacado. «Es importante que se movilicen para que vean que entre todos se puede conseguir algo», ha valorado Yolanda Bekoetxe, profesora de San Felix Ikastetxea, de Ortuella. Sus estudiantes, de 12 a 15 años, han dedicado dos semanas a preparar sus instrumentos y a ensayar para el evento: «Hemos utilizado las clases de plástica, música y tecnología».

Jóvenes «comprometidos»

Este es el segundo año en el que los centros educativos de Bizkaia toman parte en esta campaña de sensibilización sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. «Queremos un mundo con justicia y solidaridad que crezca igual para todos. El planeta quedará en manos de los jóvenes y ellos tienen que estar comprometidos en hacer de Bizkaia y del mundo un lugar mejor», ha declarado la diputada de Empleo, Inclusión e Igualdad, Teresa Laespada.

En la explanada del Guggenheim, los escolares respondían con sus golpes de tambor a los pitidos de un silbato, como un diálogo entre instrumentos. Muchos seguían el ritmo con facilidad. «Hemos montado batukadas en clase para ensayar», ha reconocido Aizbeltz, profesor de música de Abusu Ikastola. Mikel y Harkaitz, de 12 años, hicieron redobles con botes de pintura recubiertos con radiografías. Su sonido no tenía nada que envidiar al de un tambor tradicional. «Lo hemos pasado muy bien, además, es por una buena causa: erradicar la pobreza y el machismo», han destacado.

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