Chávarri, un palacio guardián para que «la historia no se olvide»

El Palacio Chavarri se retrotrajo ayer al Bilbao de 1894 para celebrar su aniversario. /Borja Agudo
El Palacio Chavarri se retrotrajo ayer al Bilbao de 1894 para celebrar su aniversario. / Borja Agudo

La Subdelegación del Gobierno celebra el 125 aniversario en un acto muy concurrido en su sede, «abierta a todos»

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

«Estoy contenta, feliz de estar en casa». Con esas palabras inició este martes su discurso la ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, en el 125 aniversario del Palacio Chávarri. «Es un placer porque aquí he hecho todo mi trabajo político durante la mayor parte de mi vida», confesó poco después a los periodistas, mientras se iban repartiendo por los salones los 140 asistentes que han abarrotado la recepción en la Subdelegación del Gobierno. Diputados forales, parlamentarios, alcaldes, concejales, personalidades de la judicatura, la cultura, la empresa, los sindicatos y los medios de comunicación no han querido faltar al aniversario de un edificio icónico en la villa.

A finales del siglo XIX, los Chávarri fueron los primeros en levantar su domicilio familiar en un descampado que hoy se llama la Plaza Moyúa y donde el industrial minero Víctor Chávarri supo atisbar la milla de oro del futuro. Allí terminaron las obras de su buque insignia en 1894, y no tardaron las grandes fortunas en seguir sus pasos. «Este chalet, este hotel, contiene la esencia de la historia reciente de Bizkaia. Se construyó en un momento de eclosión económica, industrial, minera y financiera. Una época floreciente pero con fuertes tensiones, casi movimientos tectónicos entre empresarios, trabajadores y asociaciones políticas y sociales que son el origen de nuestro pluralismo actual», declaró Vicente reyes, subdelegado del Gobierno en Bizkaia. El anfitrión agradeció el apoyo de Petronor y la presencia a Celaá: «Bienvenida como ministra y como vizcaína a esta casa que es de todos».

Ella glosó las obras y «el carácter cosmopolita de personas como Víctor Chávarri o también Doña Casilda Iturrizar, porque no era solo un mundo de hombres». Habló de su formación, su «impetuoso afán por progresar» y de cómo atrajo a Bizkaia los avances que empezaban a florecer en Bélgica». Pero, sobre todo, insistió en que «la prosperidad siempre ha venido, antes y ahora, de la mano del conocimiento». «No basta la astucia, la intención o el ingenio. Hace falta una buena educación. Media docena de gentes como Víctor habrían evitado el atraso de otras zonas», defendió la ministra, que citó a la historiadora María Jesús Cava, «compañera de formación en la Universidad de Deusto». También aludió al palacio como guardián de la memoria: «Albergó las capillas ardientes de las víctimas de ETA a las que hemos asistido juntos». «Hoy sigue siendo útil para que la historia no se olvide», añadió.

Mensaje europeísta

Antes de la actuación del coro de la ABAO, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, celebró «la colaboración público-privada que ha hecho posible remodelar el edificio». «Esta vez ha habido colaboración, que es una fase mejor que la coordinación, que se limita a organizar, y mucho más que la coordenación, en la que cada uno ordena al otro», ironizó. Loza defendió el «pacto entre diferentes para construir el Estado de bienestar». Emiliano López Achurra, presidente de Petronor, empresa que ha colaborado en los actos conmemorativos, alabó «una arquitectura preciosa que representa la historia social y económica». Y, en un palacio inspirado en la Gran Place de Bruselas, lanzó también un mensaje en defensa de «la belleza, la cultura atlántica y europea, la cultura de la hermandad».

La clave

Intervención de la ministra:
«No basta la astucia o el ingenio sin una educación buena. Seis como Víctor habrían evitado atrasos»