Una caravana de coches entre Ermua y Bilbao reivindica la eliminación del peaje en la AP-8

Miembros de la plataforma, tras llegar a Bilbao./Luis Ángel Gómez
Miembros de la plataforma, tras llegar a Bilbao. / Luis Ángel Gómez

En la iniciativa han tomado parte una veintena de vehículos, que consideran la AP-8 «el muro que divide a Euskadi»

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La explanada del campo de fútbol de San Mamés ha acogido esta mañana el punto final de una caravana de coches iniciada en Ermua para reivindicar la eliminación del pago por utilizar la AP-8 hasta los límites con Gipuzkoa. El portavoz de la plataforma Peajerik Ez, Juan Carlos Poderoso, ha culminado la cita con la denuncia de «la discriminación» que a su juicio soportan los más 100.000 habitantes de le entorno del la comarca del Duranguesado, Ermua y lea Artibai para acceder al Gran Bilbao y al resto de Bizkaia y ha exigido a las diputaciones de ambas provincias y a sus sociedades forales Iterbiak y Bidegi que establezcan la gratuidad de este tramo de la vía rápida, «algo que debería haber hecho hace ya 15 años».

Una veintena de vehículos han protagonizado este acto de protesta marcado por su circulación lenta y el continuo sonar de las bocinas. Entre ellos se encontraba Raúl Barrija, de Matiena, que reconoce que ya sólo coge la AP-8 «para urgencias» porque para él se ha convertido en una cuestión de «justicia». «Nos parece una vergüenza que tengamos que pagar cuando el resto de vizcaínos puede moverse gratis por la provincia y hasta Galicia si quieren», protestaba.

Poderoso ha subrayado que esta «injusticia» es doble. Según sus palabras, cada viaje cuesta 2,26 euros, «mañana tarde y noche, los 365 días del año y recorras uno a los 16 kilómetros afectados en Bizkaia». En otra de las pocas vías de pago que hay en el territorio, la Supersur, «el peaje es sólo de 1,25 euros, pero usarla es gratis a partir de las diez de la noche y el precio baja a 52 céntimos los fines de semana.

La razón del mantenimiento de este cobro es, a su juicio, «meramente económico, porque supone una importante fuente de ingresos para sufragar agujeros como los 900 millones que ha costado la Supersur, o el megaproyecto que se va a construir bajo la ría para unir Portugalete y Getxo». En ese sentido, ha asegurado que la sociedad foral Interbiak, que gestiona el sistema de peajes, «ingresó el año pasado 39 millones de euros, y eso una vez descontados los costes de mantenimiento de todo el tramo que son otros nueve millones».

Los afectados recuerdan que hoy por hoy la única alternativa que tienen para venir a Bilbao o a las márgenes derecha o izquierda es la N-634, una «carretera tercermundista y que la mantienen así precisamente para obligarnos a utilizar la AP-8». Y ha remarcado que esta vía conlleva una gran «peligrosidad» al tener que compartirse a diario con «camiones, ciclistas y peatones».

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