Cafrelandia

Se juzga a nueve seguidores del Paris Saint-Germain

Cafrelandia
Manu Cecilio
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Comienza el juicio a nueve seguidores del Paris Saint-Germain por los incidentes ocurridos en Bilbao en septiembre de 2011 y tiene uno que pararse a hacer algo extraño: recapitular ultras. ¿Estos del Paris Saint-Germain fueron los que le partieron la cabeza a un operario en Rodríguez Arias? ¿O esos fueron los del Olympique? ¿Los que la liaron en el entorno de San Mamés eran entonces del Lokomotiv? ¿Pero esos no eran del Spartak? ¿Y los del Apoel? ¿Qué hicieron los del Apoel? Porque creo recordar que los del Apoel hicieron algo también.

Es curioso: la memoria termina propiciando una concepción holística del 'hooligan'. Al final, uno conserva de estos episodios un recuerdo confuso y barriobajero, como un cafarnaún de cafres, pero es incapaz de distinguir quién era quién en cafrelandia. Ya se ve que, por mucho que los ultras crean que su identidad son sus colores, su identidad solo tiene que ver con la violencia.

A ese respecto, no hemos tenido suerte últimamente. El Athletic se ha clasificado con frecuencia para la Europa League y organizar una batalla campal en Bilbao se ha convertido en una especie de tradición entre los grupos violentos de las aficiones rivales. Con los hosteleros atrincherados y algún que otro colegio cerrado, las tardes de partido en Indautxu hay quien piensa que el nuevo San Mamés no habría quedado mal en un descampado.

Como la violencia es imprevisible, los líos acaban a veces con magulladuras y a veces con drama. Entre las víctimas de los altercados de 2011 que se juzgan ahora hay un hombre al que cazaron a la salida de un bar y se ha quedado con una incapacidad total permanente. Eso explica que algunas de las penas que se piden en el juicio sean altas.

Al final, y mientras los clubes y las autoridades deportivas lo permitan, que el Athletic no se clasifique para Europa será una mala noticia futbolística, pero una buena para la integridad del mobiliario urbano y de la ciudadanía también urbana. Si Urrutia pudiese dejar un rato esas teorías esencialistas suyas tan graciosas, aun podría haberlo resaltado en el balance de la temporada: «Lo interesante de haber quedado decimosextos es que el bilbaíno notará el año próximo que le pegan menos palizas por la calle. En ese sentido, el trabajo del Cuco y los muchachos ha sido fenomenal».