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El café de la muerte se sirve en Getxo

Los trece invitados a la última sesión del 'Death Cafe' de Getxo saludan a la cámara, momentos antes de comenzar el encuentro. /Luis Ángel Gómez
Los trece invitados a la última sesión del 'Death Cafe' de Getxo saludan a la cámara, momentos antes de comenzar el encuentro. / Luis Ángel Gómez

EL CORREO asiste en Algorta a una sesión de 'Death Cafe', donde un grupo de desconocidos hablan del amor a la vida y el miedo a su final

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Un pub irlandés a media tarde puede ser el lugar ideal para la muerte. Para hablar de ella, se entiende. Especialmente cuando los invitados a la sesión ven en la guadaña más ilusión y vida que final y cenizas. En uno de los salones del local, les espera una mesa con bollos y pastas, iluminada por la luz de unas velas aromáticas. Mensajes de realidad y esperanza se reparten sobre el tablero. Funeral, recuerdos, familia... Poco a poco, van llegando los asistentes. Un experto en cuidados paliativos, una joven viuda, dos chavalas guerniquesas que sueñan con revolucionar las pompas fúnebres... Una enfermera irlandesa, Naomi Hasson, dirige el encuentro. «Bienvenidos a esta nueva sesión del 'Death Cafe'», les recibe con una cálida sonrisa. El café de la muerte, que es en realidad una festividad de la vida, se sirve hoy en Algorta, en el corazón de Getxo.

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